Científicos chinos logran producir hidrógeno verde y agua dulce del mar con 14,4% más eficiencia

Capturar la energía que habitualmente se pierde durante el proceso
El sistema reutiliza el calor residual de la electrólisis para evaporar agua marina a temperaturas muy bajas.
Mark

¿Por qué es tan importante que hayan logrado hacer esto con agua de mar en lugar de agua dulce?

Mimi

Porque el agua de mar es prácticamente ilimitada y está disponible en las costas, mientras que el agua dulce es escasa. Pero el agua de mar es corrosiva y difícil de trabajar en estos procesos. Resolver eso abre la puerta a producir hidrógeno limpio en lugares donde antes no era viable.

Luke

Pero espera, ¿cuánto de esa mejora del 14,4 por ciento viene de reutilizar el calor y cuánto viene de otros cambios en el diseño? El artículo no lo desglosa.

Mimi

Es verdad que no está desglosado. Lo que sí sabemos es que el calor residual es la pieza central del sistema, pero tienes razón en que no podemos aislar exactamente cuánto contribuye cada elemento.

Mark

Y esos costos de 2,10 dólares por kilogramo, ¿son reales o son proyecciones basadas en la prueba de 40 días?

Mimi

La prueba duró 40 días, así que son números reales de esa prueba. Pero una prueba de 40 días no es lo mismo que operar una planta comercial durante años. Hay variables que solo aparecen con el tiempo.

Luke

Exacto. Y el artículo no menciona cuánto cuesta construir y mantener una planta de 250 kilovatios. El costo por kilogramo de hidrógeno es solo parte de la ecuación financiera.

Mimi

Eso es una limitación importante del reportaje. Sabemos que el sistema es más eficiente y que los costos operativos son competitivos, pero no tenemos claridad sobre la inversión inicial ni los costos de mantenimiento a largo plazo.

Mark

¿Y qué pasa con esa agua marina concentrada que queda? ¿Realmente pueden extraer uranio y bromo de manera rentable?

Mimi

El artículo menciona que es posible, pero no proporciona números sobre si eso es económicamente viable o solo teórico.

Luke

Eso es especulación. Dicen que "puede ser materia prima" para otros procesos, pero no hay datos sobre si alguien está realmente haciendo eso o si es rentable hacerlo.

Mark

Entonces, ¿cuál es el siguiente paso real para estos investigadores?

Mimi

Escalar. Necesitan construir plantas más grandes y operarlas durante períodos más largos para demostrar que los resultados de 40 días se sostienen en el mundo real.

  • La producción de hidrógeno verde a partir de agua de mar había sido económicamente inviable por la corrosión de electrodos y los altos costos de filtración previa, manteniendo la tecnología fuera del alcance industrial.
  • El equipo de Dalian rompió ese bloqueo capturando el calor residual —normalmente desperdiciado— de los electrolizadores para desalinizar agua marina a tan solo 40-50°C, sin necesidad de ósmosis inversa.
  • Tras 40 días de prueba continua, la planta logró reducir el costo de producción de hidrógeno a 2,10 dólares por kilogramo, frente a los 3,90 dólares del mercado actual, con una mejora de eficiencia energética del 14,4%.
  • Una instalación de esta escala generaría anualmente 380.000 metros cúbicos de hidrógeno de alta pureza y 256 toneladas de agua potable, convirtiendo el excedente marino en sal, uranio o bromo como subproductos adicionales.
  • El equipo ahora trabaja en escalar la tecnología para distintos contextos geográficos, con la vista puesta en regiones costeras que enfrentan simultáneamente escasez energética y déficit hídrico.

En las costas del mundo, el agua de mar ha sido durante mucho tiempo un recurso inmenso y subutilizado. Investigadores del Instituto de Física Química de Dalian han dado un paso que podría cambiar esa ecuación: una planta experimental de 250 kilovatios que convierte el calor residual de la electrólisis en agua dulce, mientras produce hidrógeno verde a un costo ya competitivo con el mercado actual. El hallazgo, publicado en Nature Energy, sugiere que dos de las grandes carencias del siglo —energía limpia y agua potable— podrían abordarse desde una misma fuente y con una misma tecnología.

En el Instituto de Física Química de Dalian, un equipo liderado por Deng Dehui y Liu Yanting retomó en 2023 un proyecto con una ambición doble: producir hidrógeno verde del agua de mar y, al mismo tiempo, generar agua dulce, todo ello sin desperdiciar la energía que el propio proceso genera. El resultado es una planta experimental de 250 kilovatios que acaba de demostrar su viabilidad en una prueba de cuarenta días.

El problema técnico que debían resolver era triple. La sal marina corroe los electrodos con rapidez. El calcio y el magnesio se depositan como minerales en las superficies internas. Y la desalinización convencional exige filtración previa por ósmosis inversa, lo que encarece y complica el sistema. Estos obstáculos habían mantenido la producción de hidrógeno marino fuera del alcance económico real.

La solución del equipo fue elegante: aprovechar el calor residual. Los electrolizadores comerciales operan entre 80 y 90 grados Celsius, y cerca del 30% de la electricidad consumida se convierte en calor de baja calidad que normalmente se disipa sin uso. Los investigadores conectaron el electrolizador a una torre de destilación al vacío que canaliza ese calor para evaporar agua de mar a apenas 40-50°C. El vapor resultante se condensa en agua dulce, que alimenta al propio electrolizador y genera un excedente utilizable. El agua marina concentrada restante puede procesarse para extraer sal, uranio o bromo.

Los números convencen. La eficiencia energética mejoró un 14,4% respecto a sistemas convencionales. El costo de producción cayó a 2,10 dólares por kilogramo usando energía eólica terrestre, y a 2,90 con solar, frente a los 3,90 dólares del mercado actual. Una planta de esta capacidad produciría anualmente 380.000 metros cúbicos de hidrógeno al 99,99% de pureza y 256 toneladas de agua potable. Los resultados fueron publicados en Nature Energy.

Lo que distingue este avance es que ataca dos crisis globales al mismo tiempo: la necesidad de hidrógeno limpio para descarbonizar industria y transporte, y la escasez de agua dulce en zonas costeras. El equipo trabaja ahora en escalar la tecnología, convencido de que los números ya permiten imaginar instalaciones comerciales reales en distintas geografías del mundo.

En las instalaciones del Instituto de Física Química de Dalian, investigadores chinos han puesto en marcha una planta experimental de 250 kilovatios capaz de hacer algo que hasta ahora resultaba económicamente problemático: extraer hidrógeno verde del agua de mar mientras produce agua dulce, todo ello aprovechando el calor que normalmente se desperdicia en el proceso. El equipo, liderado por Deng Dehui y Liu Yanting, retomó un proyecto iniciado en 2023 y lo rediseñó para resolver un problema fundamental de la energía limpia: cómo hacer que la producción de hidrógeno sea lo suficientemente barata para competir en el mercado real.

El desafío técnico es considerable. Cuando se electroliza agua de mar, los iones de cloruro corroen rápidamente los electrodos, mientras que el calcio y el magnesio se depositan como minerales sólidos en las superficies internas. Además, la mayoría de los procesos de desalinización requieren filtración previa mediante ósmosis inversa, lo que añade equipos costosos y consume mucha electricidad. Estos obstáculos han mantenido la producción de hidrógeno a partir de agua marina fuera del alcance económico de la industria.

La solución que desarrolló el equipo de Dalian se basa en una idea elegante: capturar la energía térmica que se pierde. Los electrolizadores comerciales funcionan entre 80 y 90 grados Celsius, y en ese rango aproximadamente el 30 por ciento de la electricidad consumida se convierte en calor residual de baja calidad que simplemente se disipa. Los investigadores conectaron su electrolizador a una torre de destilación al vacío que canaliza ese calor hacia la evaporación del agua de mar. A temperaturas tan bajas como 40 o 50 grados, el agua marina hierve y se evapora. El vapor se condensa para producir agua dulce, que sirve tanto para reabastecer el propio electrolizador como para generar un excedente utilizable. El agua marina concentrada que queda puede procesarse para extraer sal, uranio o bromo, mejorando aún más el rendimiento económico del sistema.

Los resultados de una prueba de 40 días fueron convincentes. La planta demostró un incremento de eficiencia energética del 14,4 por ciento en comparación con los sistemas convencionales. Más importante aún, el costo de producción se redujo a 2,10 dólares por kilogramo de hidrógeno cuando la electricidad proviene de parques eólicos terrestres, y a 2,90 dólares cuando se utiliza energía solar. El hidrógeno verde en el mercado actual se vende a alrededor de 3,90 dólares por kilogramo, lo que significa que esta tecnología ya es competitiva desde el punto de vista financiero.

Según los cálculos del equipo, una instalación de 250 kilovatios funcionando a capacidad completa generaría anualmente 380.000 metros cúbicos estándar de hidrógeno de altísima pureza (99,99 por ciento) y 256 toneladas métricas de agua potable. El ensayo se prolongó durante siete semanas, durante las cuales la planta funcionó como lo haría una instalación comercial real, con paradas y arranques diarios para verificar la confiabilidad de todos sus procesos. El trabajo fue publicado en la revista Nature Energy.

Lo que hace significativo este avance es que aborda simultáneamente dos problemas energéticos globales: la necesidad de hidrógeno limpio para descarbonizar la industria y el transporte, y la escasez de agua dulce en muchas regiones costeras. El equipo de investigadores ahora se enfoca en escalar la tecnología, aumentando la capacidad de las plantas para hacerlas más eficientes y económicamente viables. El punto crítico sigue siendo el equilibrio entre el costo de producción y el rendimiento, pero los números iniciales sugieren que ese equilibrio ya es alcanzable. Si la tecnología se puede replicar en otras instalaciones y en diferentes contextos geográficos, podría abrir una nueva vía para la producción de energía limpia en regiones con acceso a agua de mar.

Los electrolizadores comerciales operan a temperaturas de entre 80 y 90 °C, donde aproximadamente el 30% de la electricidad consumida se convierte en calor residual
— Estudio publicado en Nature Energy
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