Científicos advierten sobre peligros de consejos de salud de influencers en redes sociales

Los consejos sin respaldo científico pueden causar daños psicológicos, físicos y financieros, incluyendo autodiagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados y gastos innecesarios en salud.
El 87% de publicaciones sobre pruebas médicas son promocionales
Un análisis citado en The BMJ revela la magnitud del sesgo comercial en el contenido de salud de influencers.
Mark

¿Por qué este estudio importa ahora? Los influencers llevan años dando consejos de salud.

Mimi

Porque por primera vez tenemos datos sistemáticos que muestran la magnitud del problema. No es anecdótico; es que el 87% de las publicaciones sobre pruebas médicas son promocionales. Eso es casi la totalidad.

Luke

Pero espera. ¿Ese 87% incluye solo a influencers sin credenciales, o también a médicos que tienen audiencia en redes?

Mimi

El estudio analiza influencers en general. Algunos tienen credenciales, otros no. Lo importante es que incluso quienes tienen formación pueden incurrir en prácticas engañosas.

Mark

¿Cuál es el daño real que está ocurriendo?

Mimi

Autodiagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados, gastos innecesarios. Durante COVID, influencers promovieron ivermectina sin respaldo científico. Eso no es teórico.

Luke

¿Pero cuántas personas realmente enfermaron o murieron por seguir estos consejos? El estudio menciona riesgos potenciales, pero ¿hay datos de daño real?

Mimi

El estudio documenta que el daño ocurre. Pero tienes razón: la magnitud específica de casos no está cuantificada en este trabajo.

Mark

¿Por qué los usuarios confían tanto en influencers si no tienen credenciales?

Mimi

Porque establecen relaciones emocionales. Te hablan como si fueran tu amigo. La gente no ve la estrategia comercial detrás.

Luke

Aunque también es justo decir que algunos influencers sí transmiten información basada en evidencia y llegan a públicos que los médicos no alcanzan. No es todo malo.

Mimi

Exacto. Pero eso no justifica que el 87% sea promocional y solo el 15% mencione riesgos.

Mark

¿Qué se puede hacer?

Mimi

La UE está regulando. Italia requiere registro. Francia prohíbe ciertos productos. Las plataformas pueden mejorar la verificación de datos.

Luke

Pero ¿funcionará? Las plataformas resisten, y es difícil fiscalizar internacionalmente. Además, la alfabetización digital toma tiempo.

Mimi

Verdad. Por eso los expertos dicen que se necesita cooperación entre gobiernos, plataformas, profesionales y usuarios. No hay solución única.

  • El 87% de publicaciones sobre pruebas médicas de influencers son principalmente promocionales; solo el 15% menciona riesgos
  • Más del 70% de adultos jóvenes en EE.UU. sigue influencers; el 40% compró productos recomendados por ellos
  • En Austria, el 83% de jóvenes entre 15 y 25 años vio contenido de salud de influencers; el 31% compró suplementos tras verlo
  • Dos tercios de las dosis de suplementos recomendadas por influencers en Alemania superaban los límites nacionales de seguridad

El 87% de publicaciones sobre pruebas médicas de influencers son promocionales; solo el 15% menciona riesgos potenciales. Más del 70% de adultos jóvenes en EE.UU. sigue influencers; el 40% compró productos recomendados por ellos.

Investigadores de EE.UU. y Austria advierten que influencers en TikTok y otras redes difunden consejos de salud sin regulación, omitiendo riesgos y promoviendo productos sin evidencia médica, comprometiendo la salud pública.

Un equipo internacional de investigadores acaba de documentar algo que muchos sospechaban pero pocos habían medido con rigor: los consejos de salud que circulan por TikTok, Instagram y YouTube, frecuentemente ofrecidos por personas sin formación médica, pueden ser peligrosos. El trabajo, publicado en The BMJ y respaldado por el influyente cardiólogo Eric Topol, revela que gran parte de estas recomendaciones omiten deliberadamente los riesgos, promocionan productos sin respaldo científico y operan en un vacío regulatorio que pone en riesgo la salud pública.

Los números son contundentes. En Estados Unidos, más del 70% de los adultos jóvenes sigue a influencers, y cuatro de cada diez ha comprado productos recomendados por ellos. En Austria, el 83% de los jóvenes entre 15 y 25 años ha visto contenido de salud creado por estas figuras; tras verlo, el 31% adquirió suplementos dietéticos, el 13% medicamentos y el 11% autopruebas médicas. El alcance de estos comunicadores varía desde miles hasta cientos de millones de seguidores, amplificando exponencialmente el impacto de cada mensaje.

La investigación, realizada por Raffael Heiss, Steven Woloshin, Erin Willis y otros académicos de instituciones estadounidenses y austriacas, encontró que el 87% de las publicaciones sobre pruebas médicas populares son principalmente promocionales. Solo el 15% menciona posibles riesgos. En un análisis sobre la promoción de suplementos en Alemania, dos tercios de las dosis recomendadas por influencers superaban los límites nacionales de seguridad, y el 7% excedía los valores máximos establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Los daños potenciales no son abstractos: van desde autodiagnósticos erróneos y tratamientos inadecuados hasta gastos innecesarios y sobrecarga del sistema de salud.

Los sesgos que contaminan esta información provienen de cuatro fuentes principales. Primero, la falta de experiencia médica formal: muchos influencers carecen de cualquier credencial en salud. Segundo, la influencia de la industria: empresas y laboratorios ofrecen productos gratuitos, pagos por contenido y colaboraciones a largo plazo. Tercero, los intereses empresariales directos: algunos influencers venden sus propias marcas de suplementos. Cuarto, las creencias personales no verificadas. Kim Kardashian, con 360 millones de seguidores, animó a su audiencia a someterse a resonancias magnéticas de cuerpo completo, un procedimiento sin beneficios comprobados asociado al sobrediagnóstico. Eric Berg, quiropráctico con 14 millones de suscriptores en YouTube, promocionó suplementos en dosis elevadas de su propia marca de vitamina D; algunos de sus productos recibieron advertencias legales por contener niveles de plomo superiores a los permitidos. Aunque algunos influencers poseen credenciales de salud, esto no garantiza prácticas éticas.

La transparencia sobre estos vínculos comerciales es irregular. Según la Autoridad de Normas Publicitarias del Reino Unido, solo el 57% del contenido publicitario en Instagram y TikTok señala adecuadamente estos lazos. Durante la pandemia de COVID-19, varios influencers con formación médica promovieron tratamientos insuficientemente probados, como suplementación masiva de vitamina D e ivermectina, demostrando que ni la credencial ni la audiencia garantizan responsabilidad.

La razón por la que estos mensajes penetran tan profundamente tiene que ver con la psicología de la persuasión. Los influencers establecen lo que los investigadores llaman relaciones parasociales: vínculos emocionales que hacen que la audiencia los perciba como amigos o confidentes. Esta autenticidad percibida, combinada con la interacción directa, los convierte en persuasores altamente eficaces. Muchos usuarios no identifican los sesgos presentes en los mensajes ni reconocen cuándo se trata de una estrategia comercial.

No todos los efectos son negativos. Existen influencers, entre ellos profesionales de la salud y pacientes, que transmiten información basada en evidencia y llegan a públicos a los que la comunicación tradicional no accede, como adolescentes y grupos vulnerables. Los pacientes influyentes brindan apoyo entre pares y espacios seguros para el intercambio de experiencias. Sin embargo, la experiencia personal no debe sustituir la evidencia médica.

Para reducir los riesgos, la Unión Europea exige mediante su Ley de Servicios Digitales que las grandes plataformas evalúen los riesgos sistémicos para la salud y adopten medidas para mitigarlos, bajo auditorías independientes y multas sustanciales. Italia requiere que los influencers con mayor alcance se inscriban ante la autoridad nacional de medios y respeten un código de conducta. Francia prohíbe la promoción de cirugía estética, productos de nicotina y ciertos dispositivos médicos en redes sociales. Las plataformas pueden mejorar la verificación de datos, trabajar con verificadores médicos y definir estándares profesionales. Sin embargo, estos mecanismos enfrentan desafíos: resistencia de las propias plataformas y dificultad para fiscalizar a escala internacional. Los expertos subrayan que la formación pública en pensamiento crítico y alfabetización digital es esencial, aunque sus efectos requieren tiempo. Una cooperación efectiva entre gobiernos, plataformas, profesionales de la salud, medios y usuarios es indispensable para generar un entorno informativo más seguro.

Estos consejos pueden causar daños psicológicos, físicos, financieros y sistémicos: desde autodiagnósticos erróneos y tratamientos inadecuados hasta gastos innecesarios y mayores costos de atención médica
— Investigadores de The BMJ
El asesoramiento médico perjudicial y sesgado de influencers en redes sociales pone de manifiesto la falta de experiencia y los conflictos financieros
— Eric Topol, cardiólogo
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