En 1988, el paleontólogo Guy Plint encontró huellas de dinosaurios en un rincón casi inaccesible del noreste de Columbia Británica, pero la distancia y el silencio del lugar lo obligaron a marcharse con solo sus notas. Treinta y cuatro años después, la ciencia regresó a ese delta antiguo y descubrió que las marcas en la roca contaban una historia del Coniaciano, un período del Cretácico hace 89 a 86 millones de años, cuando herbívoros y depredadores compartían un mundo moldeado por la abundancia de flores. El hallazgo nos recuerda que la paciencia es, a veces, el instrumento más poderoso de la