En Cuba, la ciencia pierde a sus propios arquitectos: matemáticos, meteorólogos y especialistas formados con años de esfuerzo colectivo abandonan la isla no por indiferencia, sino por la imposibilidad de sostener una vida digna con los salarios que el Estado puede ofrecer. Manuel Cruz Rodríguez, matemático del ICIMAF, pone nombre y rostro a una hemorragia silenciosa que el propio ministerio de Ciencia ya no puede disimular. Lo que está en juego no es solo la productividad de un sector, sino la capacidad de una nación para comprenderse y protegerse a sí misma ante los desafíos del siglo.
Científico cubano reconoce que la mayoría de sus colegas ya abandonó el país
Pérdida de capital humano científico y profesional que afecta la capacidad de investigación y desarrollo del país, con impacto en servicios esenciales como meteorología.