Christa Pike sobrevive a ejecución fallida en Tennessee; permanece inconsciente en hospital

Christa Pike quedó inconsciente, intubada y con quemaduras graves en ambos brazos tras la ejecución fallida, enfrentando posible lesión cerebral permanente.
Roncaba audiblemente. Preguntó si se suponía que debía sentirse así.
Testigos describieron lo que sucedió cuando Pike permaneció consciente durante la inyección letal fallida.
Mark

¿Cómo es posible que una ejecución por inyección letal simplemente no funcione? Pensé que era un procedimiento establecido.

Mimi

Técnicamente lo es, pero requiere que todo salga perfecto: que encuentren una vena viable, que la aguja permanezca en su lugar, que el fármaco sea de calidad, que el personal sepa lo que está haciendo. En el caso de Pike, sus abogados habían advertido que sus venas eran pequeñas y estaban dañadas.

Luke

Pero espera. ¿Cuánto tiempo llevaban advirtiendo esto? ¿Meses? ¿Años? Y aun así el estado procedió. Eso sugiere que o bien ignoraron las advertencias o bien no las consideraron lo suficientemente creíbles.

Mimi

Ambas cosas, probablemente. El gobernador rechazó la petición de clemencia. El estado decidió proceder. Y lo que sucedió fue que la aguja se salió de lugar o perforó la vena, permitiendo que el pentobarbital fluyera hacia el brazo en lugar de hacia la sangre.

Mark

Entonces Pike simplemente... ¿se quedó despierta?

Mimi

Sí. Roncaba audiblemente. En un momento preguntó al personal si se suponía que debía sentirse así. Luego fue trasladada de urgencia a un hospital.

Luke

Y ahora está inconsciente, intubada, posiblemente con daño cerebral permanente. Eso no es una ejecución fallida. Es un procedimiento que causó sufrimiento grave sin lograr su propósito.

Mark

¿Es la primera vez que esto sucede en Tennessee?

Mimi

No. Es la segunda ejecución fallida en el estado este año. En mayo, el personal no pudo encontrar una vena en otra reclusa. El gobernador ha suspendido todas las ejecuciones mientras se investiga.

Luke

Pero lo importante es que Pike fue condenada en 1995 por un crimen terrible. Sus abogados dicen que padecía trastorno bipolar y estrés postraumático desde la infancia, pero no fue diagnosticada hasta después de la condena. Eso es un contexto que el sistema no consideró.

Mark

¿Entonces el argumento es que no debería haber sido ejecutada en primer lugar?

Mimi

Sus abogados lo argumentaron. Pero el gobernador dijo que no.

  • Pike recibió dos inyecciones letales y no murió: roncó, abrió los ojos y preguntó al personal si se suponía que debía sentirse así.
  • Sus abogados habían advertido con meses de anticipación sobre venas dañadas, fármaco posiblemente degradado y ausencia de atención médica de emergencia — todas esas advertencias resultaron proféticas.
  • Expertos médicos señalan que el pentobarbital probablemente se filtró fuera de las venas hacia el tejido del brazo, nunca alcanzó el torrente sanguíneo y dejó a Pike con quemaduras graves y riesgo de daño cerebral permanente.
  • El gobernador republicano Bill Lee suspendió todas las ejecuciones en Tennessee mientras se investiga el procedimiento, pero no ha ofrecido explicaciones públicas sobre lo ocurrido.
  • Pike, diagnosticada con trastorno bipolar y estrés postraumático solo después de su condena, permanece inconsciente e intubada en un hospital de Nashville, enfrentando un futuro incierto tras sobrevivir su propia ejecución.

En Nashville, Tennessee, el Estado intentó ejecutar a Christa Pike con dos dosis de pentobarbital y fracasó: la mujer sobrevivió, roncó audiblemente ante los testigos y fue trasladada de urgencia a un hospital donde permanece intubada y con graves quemaduras en los brazos. Es la segunda ejecución fallida en el estado en un mismo año, y el gobernador ha suspendido los procedimientos mientras una investigación intenta responder lo que el procedimiento mismo dejó sin resolver. El caso obliga a la sociedad a confrontar no solo los límites técnicos de la pena capital, sino la pregunta más antigua que la rodea: qué significa infligir sufrimiento en nombre de la justicia.

El miércoles pasado, Christa Pike recibió dos inyecciones de pentobarbital en la prisión Riverbend de Nashville. No murió. Los testigos escucharon sus ronquidos. En un momento, Pike miró hacia la sala de observación y preguntó si se suponía que debía sentirse así. Horas después fue trasladada en ambulancia a un hospital, donde permanece inconsciente, intubada y con ambos brazos hinchados, quemados y cubiertos de ampollas.

Pike, de 50 años, fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer en 1995, cuando tenía 18 años. El caso, que incluyó tortura y símbolos asociados al satanismo grabados en el cuerpo de la víctima, conmocionó a Estados Unidos. Sus abogados habían advertido durante meses sobre los riesgos específicos que enfrentaba: venas pequeñas y dañadas, pentobarbital posiblemente degradado y ausencia de atención médica de emergencia. Todos esos riesgos se materializaron.

Lo que probablemente ocurrió, según expertos y el propio equipo legal de Pike, es que las agujas se desplazaron y el fármaco fluyó hacia el tejido del brazo en lugar de hacia el torrente sanguíneo. Joel Zivot, profesor de medicina de la Universidad de Emory, advirtió que el retraso en la reanimación hace muy probable que Pike sufra una lesión cerebral permanente.

Es la segunda ejecución fallida en Tennessee en lo que va del año. El gobernador Bill Lee ha suspendido todos los procedimientos mientras se investiga lo ocurrido. Pike, quien padecía trastorno bipolar y estrés postraumático desde la infancia pero no fue diagnosticada hasta después de su condena, había solicitado clemencia sin éxito. Ahora el Estado que intentó quitarle la vida trabaja para salvarla, sin haber explicado aún públicamente cómo llegó a este punto.

Christa Pike despertó el miércoles pasado en la sala de ejecuciones de la prisión Riverbend en Nashville, Tennessee, después de recibir dos inyecciones de pentobarbital que se suponía la matarían. Pero no murió. Los testigos presentes en el procedimiento escucharon cómo roncaba audiblemente. En un momento, según reportó una periodista de Associated Press, Pike miró hacia la sala de observación y preguntó al personal si se suponía que debía sentirse así. Horas después, una ambulancia la trasladó de urgencia a un hospital cercano, donde permanece inconsciente, conectada a un respirador, con ambos brazos hinchados, quemados y cubiertos de ampollas.

Esta es la segunda ejecución fallida en Tennessee en lo que va del año. El gobernador republicano Bill Lee ha suspendido todas las ejecuciones mientras se lleva a cabo una investigación sobre qué salió mal. Pike, de 50 años, fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer en 1995. Slemmer tenía 19 años y era compañera de Pike en un centro de formación profesional. Pike y su novio de entonces, Tadaryl Shipp, la golpearon y torturaron hasta matarla. El cuerpo fue hallado con una estrella de cinco puntas grabada en el pecho, un símbolo asociado con el satanismo. El caso conmocionó a la sociedad estadounidense.

Los abogados de Pike habían advertido durante meses sobre los riesgos específicos que enfrentaba su cliente. Señalaron que sus venas eran pequeñas y estaban dañadas, que el pentobarbital podría estar degradado, y que no habría atención médica de emergencia adecuada si algo salía mal. Todos esos riesgos, dijeron, se materializaron. Lo que probablemente sucedió es que las agujas se salieron de lugar o perforaron la vena, permitiendo que los fármacos letales fluyeran hacia el brazo en lugar de hacia el torrente sanguíneo. Stephen Ferrell, uno de los abogados de Pike, le dijo a la BBC que esto parece haber ocurrido.

Joel Zivot, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory, explicó a la BBC que el pentobarbital probablemente nunca alcanzó en sangre un nivel suficiente como para provocar apnea y fallo cardiovascular. Eso explicaría por qué Pike siguió respirando. Pero hay otra consecuencia grave: Zivot advirtió que es muy probable que Pike sufra una lesión cerebral permanente como resultado del retraso en la reanimación después de que llegó al hospital.

Pike padecía trastorno bipolar y estrés postraumático desde la infancia, pero no fue diagnosticada hasta después de su condena a muerte, según sus abogados. Tenía 18 años cuando cometió el asesinato. Sus abogados presentaron una petición de clemencia al gobernador de Tennessee, argumentando que sufría una enfermedad mental grave, pero el gobernador rechazó intervenir.

Ahora Pike permanece en un hospital del área de Nashville, intubada y bajo cuidados médicos intensivos. Sus médicos trabajan para salvar su vida. Las autoridades aún no han explicado públicamente por qué las dosis administradas no fueron mortales. Lo que está claro es que el procedimiento de ejecución no funcionó como estaba planeado, dejando a una mujer gravemente herida en lugar de muerta, y planteando preguntas profundas sobre cómo Tennessee continúa ejecutando a sus condenados.

Sigue grave y está siendo atendida en un hospital del área de Nashville. Está intubada, con respirador, y permanece inconsciente.
— Luke Ihnen, abogado de Christa Pike
Es muy probable que, como consecuencia del retraso en la reanimación, sufra una lesión cerebral.
— Joel Zivot, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory
Quieres la nota completa? Lee el original en El Colombiano ↗
Contáctanos FAQ