Christa Pike regresa a prisión tras sobrevivir a ejecución fallida en Tennessee

Christa Pike sufrió complicaciones médicas graves por el intento fallido de ejecución, requiriendo hospitalización prolongada y cuidados médicos continuos en prisión.
Sobrevivió a una ejecución que nadie esperaba que fallara
Pike es la única persona conocida en EE.UU. que ha sobrevivido a un intento de ejecución, según el Centro de Información de la Pena de Muerte.
Mark

¿Cómo es posible que alguien sobreviva a una inyección letal? Pensaba que era un procedimiento infalible.

Mimi

No lo es. Pike recibió dos dosis de pentobarbital, pero algo falló en la administración. Probablemente la aguja se salió de la vena y el compuesto se filtró en los tejidos del brazo en lugar de en el torrente sanguíneo.

Luke

Pero eso es una conjetura. La investigación independiente aún no ha terminado. Lo que sabemos es que se utilizaron al menos siete agujas y una se dobló en un ángulo de 90 grados.

Mark

¿Y ahora qué? ¿La ejecutan de nuevo?

Mimi

Esa es la pregunta que el Tribunal Supremo de Tennessee tendrá que responder. Sus abogados argumentan que un segundo intento sería un castigo cruel e inusual.

Luke

Y tienen un argumento fuerte. Pike ha estado treinta años en prisión por un crimen que cometió a los 18 años. Ahora sobrevive a una ejecución fallida. Es una situación sin precedentes en la historia estadounidense.

Mark

¿Qué dicen los fiscales?

Mimi

Que corresponde al tribunal decidir. De momento, no hay una orden pendiente de ejecución.

Luke

Lo interesante es que esto reabre todo el debate sobre la pena de muerte. Si un procedimiento que se supone que es humano falla de esta manera, ¿qué dice eso sobre el sistema?

Mark

¿Y los cuidados médicos de Pike en prisión? ¿Puede recibir la atención que necesita?

Mimi

Sus abogados dicen que sí, que continuará recibiendo cuidados médicos en el Deborah K. Johnson Rehabilitation Center. Pero es una situación extraordinaria.

Luke

Lo que no sabemos es cuánto tiempo durará su recuperación o si tendrá secuelas a largo plazo. Los abogados hablan de progresos, pero es información limitada.

  • El 30 de septiembre, el Estado de Tennessee intentó ejecutar a Christa Pike con dos dosis de pentobarbital, pero el procedimiento fue suspendido cuando los verdugos comprobaron que seguía con vida y respirando.
  • Sus abogados documentaron al menos siete intentos fallidos de acceso venoso, una aguja doblada a 90 grados y evidencia de que el compuesto letal se filtró hacia los tejidos en lugar de entrar al torrente sanguíneo.
  • El gobernador Bill Lee ordenó una investigación independiente y paralizó todas las ejecuciones pendientes en Tennessee hasta fin de año, mientras una jueza exige preservar todos los materiales del procedimiento fallido.
  • Pike recuperó la conciencia, el habla y la movilidad en cuestión de días, y el sábado regresó al centro penitenciario donde ha vivido los últimos treinta años, aunque continúa recibiendo atención médica.
  • El Tribunal Supremo de Tennessee debe ahora decidir si se repite la ejecución, en un caso sin precedentes que reabre el debate nacional sobre la pena capital y la prohibición constitucional de castigos crueles e inusuales.

En las últimas semanas, Tennessee se ha convertido en el escenario de una pregunta que la humanidad raramente ha tenido que formular: ¿qué ocurre cuando el Estado intenta quitarle la vida a alguien y fracasa? Christa Pike, condenada a muerte hace tres décadas por un crimen cometido en su juventud, sobrevivió el 30 de septiembre a una inyección letal fallida y regresó esta semana a prisión tras una hospitalización, convirtiendo su caso en un espejo incómodo sobre los límites del poder punitivo. El Tribunal Supremo de Tennessee deberá ahora decidir si la sociedad intenta de nuevo lo que ya no pudo consumar, mientras el país entero debate si la pena capital puede seguir sosteniéndose como institución.

Christa Pike caminaba con ayuda el miércoles. Los brazos donde le habían inyectado el pentobarbital comenzaban a recuperar movimiento. Cuatro días antes, el 30 de septiembre, los verdugos de Tennessee habían intentado ejecutarla mediante inyección letal. Dos dosis del compuesto corrieron por sus venas. Y sin embargo, seguía respirando. Sus abogados la escuchaban roncar desde la sala de observación. El procedimiento fue suspendido. El sábado, tras una semana hospitalizada, Pike regresó al centro penitenciario de Nashville donde ha estado recluida durante treinta años.

Pike tiene 50 años. Fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, su compañera de clase, cuando Pike tenía apenas 18. El intento de ejecución del 30 de septiembre habría sido el primero de una mujer en Tennessee en dos siglos. Pero algo falló. Sus abogados documentaron al menos siete agujas utilizadas para acceder a sus venas, una de ellas doblada a 90 grados, y señalaron que el pentobarbital se filtró hacia los tejidos del brazo en lugar de entrar al flujo sanguíneo. El gobernador Bill Lee ordenó una investigación independiente y paralizó todas las ejecuciones pendientes en el estado hasta fin de año.

Pike es la única persona conocida que ha sobrevivido a un intento de ejecución en Estados Unidos. Su recuperación fue notable: el martes hablaba desde la cama del hospital, el jueves caminaba con asistencia y se alimentaba con normalidad. Sus abogados argumentan que lo ocurrido constituye un castigo cruel e inusual, y desde enero habían advertido que las venas de su clienta presentaban dificultades extremas para cualquier procedimiento con aguja.

Ahora corresponde al Tribunal Supremo de Tennessee decidir si se repite la ejecución. El episodio ha reabierto el debate nacional sobre la pena capital, agudizado además por el anuncio del Pentágono de retransmitir en diciembre la ejecución por fusilamiento del exmilitar Nidal Malik Hasan, condenado por la masacre de Fort Hood en 2009. Sería la primera ejecución militar desde 1961 y la primera transmitida públicamente en casi un siglo, aunque miembros del propio Gobierno de Trump han puesto en duda que llegue a ocurrir.

Christa Pike caminaba con ayuda el miércoles. Los brazos donde le habían inyectado el pentobarbital comenzaban a recuperar movimiento y fuerza. Cuatro días antes, el 30 de septiembre, los verdugos de Tennessee habían intentado ejecutarla por inyección letal. Dos dosis del compuesto letal corrieron por sus venas. Y sin embargo, seguía respirando. Sus abogados escuchaban roncar a su clienta desde la sala de observación. El procedimiento se suspendió. Ahora, tras una semana de hospitalización, Pike regresaba el sábado al Deborah K. Johnson Rehabilitation Center en Nashville, donde ha estado recluida durante treinta años.

Pike tiene 50 años. Fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, su compañera de clase de 19 años, cuando Pike tenía apenas 18. Convencida de que Slemmer quería robarle a su novio, Tadaryl Shipp, Pike la capturó con su ayuda en una zona boscosa del campus de la Universidad de Tennessee y la torturó durante cerca de una hora con una cuchilla y un machete. Shipp, entonces menor de edad, fue condenado a cadena perpetua. Pike recibió la sentencia de muerte.

El intento de ejecución del 30 de septiembre habría sido el primero de una mujer en Tennessee en dos siglos. Pero algo falló. No está claro qué. El gobernador Bill Lee ha ordenado una investigación independiente y ha paralizado todas las ejecuciones pendientes en el estado hasta fin de año. Los expertos especulan sobre las causas: el compuesto letal pudo ser defectuoso, sus componentes son de difícil acceso; las inyecciones pudieron reventar una vena y el pentobarbital acabó en los tejidos del brazo en lugar de en el flujo sanguíneo. Los abogados de Pike documentaron que se utilizaron al menos siete agujas para acceder a las venas, y una de ellas se dobló en un ángulo de 90 grados. El personal a cargo no detectó que el pentobarbital se filtraba fuera de la vena.

Pike es la única persona de la que se conoce que haya sobrevivido a un intento de ejecución en Estados Unidos, según el Centro de Información de la Pena de Muerte. Su recuperación ha sido rápida. El martes, sus abogados confirmaron que había recuperado la conciencia y hablaba desde la cama del hospital. El miércoles daba pequeños pasos con ayuda. El jueves caminaba con cierta asistencia, mantenía algo de confusión mental pero se alimentaba de manera normal y tenía los pulmones limpios. Sus abogados, Stephen Ferrell, Luke Ihnen, Randy Spivey y Kelly Gleason, señalaron en un comunicado que Pike estaba agradecida a los servicios de urgencia y continuaría recibiendo cuidados médicos en prisión mientras se recupera de las secuelas del intento fallido.

El caso abre interrogantes éticos y legales sin precedentes en la historia estadounidense. ¿Qué ocurre cuando alguien sobrevive a una ejecución? Los abogados de Pike han argumentado que el intento fallido constituye un castigo cruel e inusual. Desde enero habían impugnado el protocolo de inyección letal, alertando de que las venas de su clienta eran demasiado difíciles para introducir una aguja, incluso para una simple extracción de sangre. Esta semana, la jueza I'Ashea Myles ordenó que las autoridades conserven todos los materiales, documentación y residuos del intento de ejecución, a pesar de la oposición de la fiscalía.

No hay claridad sobre lo que ocurrirá ahora. Según los fiscales, corresponde al Tribunal Supremo de Tennessee decidir si se repite la ejecución. De momento, no hay una orden pendiente. El episodio ha reabierto el debate nacional sobre la pena capital en Estados Unidos. Esta misma semana, Texas ejecutó a otra persona, Jamaal Howard, mediante el mismo procedimiento y sin incidentes. El contraste subraya lo excepcional de lo que ocurrió en Tennessee.

El caso de Pike coincide con un anuncio aún más controvertido: el Pentágono ha anunciado que retransmitirá el próximo 3 de diciembre la ejecución por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, el expsiquiatra militar que mató a trece personas y dejó heridas a otras 32 en un tiroteo en Fort Hood, Texas, en 2009. Sería la primera ejecución de un militar desde 1961 y la primera vez en casi un siglo que Estados Unidos transmite públicamente una ejecución. Hasan se encuentra en silla de ruedas desde que las balas de la policía le alcanzaron la columna vertebral durante su detención. Representantes del Gobierno de Donald Trump se han distanciado del anuncio del Pentágono y han puesto en entredicho que llegue a ocurrir. El vicepresidente J. D. Vance declaró el viernes que era dudoso que se muestre en directo la muerte de Hasan y que él no tenía intención de verla.

Pike está agradecida a los servicios de urgencia y a su equipo médico por sus cuidados en estas circunstancias extraordinarias. Continúa recibiendo cuidados médicos en prisión, y seguiremos comprobando su recuperación.
— Abogados de Christa Pike, Stephen Ferrell, Luke Ihnen, Randy Spivey y Kelly Gleason
Quer a matéria completa? Leia o original em El País ↗
Fale Conosco FAQ