El experimento chino Dixing-3 simula efectos de microgravedad manteniendo voluntarios en cama con inclinación de 6° durante 15 o 30 días, realizando todas las actividades cotidianas en posición horizontal. La investigación aborda la transición crítica entre microgravedad del viaje y la gravedad lunar (una sexta parte de la terrestre), que afecta sistemas musculoesquelético y cardiovascular cuando los astronautas deben trabajar en la superficie.
China prepara misiones lunares con experimentos de reposo de 30 días sin levantarse
El cuerpo debe adaptarse a un entorno que no es ni la Tierra ni el espacio
¿Por qué China necesita que la gente se quede en cama treinta días? ¿No podrían simplemente enviar astronautas a la Luna y ver qué pasa?
Porque el cuerpo humano no es una máquina. En la Tierra, nuestros huesos, músculos y sistema cardiovascular están constantemente trabajando contra la gravedad. En el espacio, eso desaparece. Y en la Luna, es diferente a ambos. Si no preparas el cuerpo para esa transición, los astronautas podrían llegar a la superficie y no poder funcionar.
Pero espera. El experimento Dixing-3 simula microgravedad con gente acostada en camas inclinadas. ¿Eso es realmente lo mismo que estar en el espacio? ¿Y qué tan detallados son los resultados que publicaron?
No es exactamente lo mismo, pero es lo más cercano que puedes hacer en tierra. Y tienes razón sobre los resultados. El Centro de Astronautas de China dice que mostraron "buenos efectos protectores", pero no han publicado datos detallados aún.
¿Entonces no sabemos realmente si funciona?
Sabemos que China lleva casi dos décadas haciendo esto. Dixing-2, hace algunos años, mostró que ciertos ejercicios ayudaban a mantener la capacidad aeróbica y la fuerza muscular. Pero la pérdida ósea seguía siendo un problema.
Ese es el punto clave. La pérdida ósea. Incluso después de noventa días en Dixing-2, no tenían una solución clara. ¿Cómo saben que treinta días en Dixing-3 va a resolver algo que noventa días no resolvieron?
No lo saben con certeza. Por eso siguen experimentando. Dixing-3 incorporó nuevas variables, como las transiciones entre diferentes gravedades. Es investigación en progreso.
¿Y la NASA está haciendo algo parecido?
Sí. La NASA y la ESA también usan estudios de reposo en cama para entender los efectos fisiológicos de los vuelos espaciales. Es un método estándar en la investigación espacial.
Pero la diferencia es que China tiene una fecha límite: 2030. ¿Eso significa que están apresurando la investigación?
Posiblemente. Pero también significa que están siendo sistemáticos. Han estado haciendo esto desde 2007. No es algo que hayan inventado de la noche a la mañana.
¿Qué pasa si llegan a 2030 y los astronautas no están completamente preparados?
Eso es lo que nadie quiere descubrir. Por eso hacen estos experimentos ahora.
O Pulso
- Experimento Dixing-3: voluntarios en cama inclinada 6° durante 15 o 30 días, mayo-septiembre 2026
- Gravedad lunar: aproximadamente una sexta parte de la gravedad terrestre
- Objetivo chino: primer alunizaje tripulado antes de 2030
- Investigación previa: Dixing-2 en 2019 con 36 hombres durante 90 días
- Hardware en desarrollo: Long March-10, nave Mengzhou, módulo Lanyue, traje Wangyu
El experimento chino Dixing-3 simula efectos de microgravedad manteniendo voluntarios en cama con inclinación de 6° durante 15 o 30 días, realizando todas las actividades cotidianas en posición horizontal. La investigación aborda la transición crítica entre microgravedad del viaje y la gravedad lunar (una sexta parte de la terrestre), que afecta sistemas musculoesquelético y cardiovascular cuando los astronautas deben trabajar en la superficie.
China realiza el experimento Dixing-3 donde voluntarios permanecen hasta 30 días sin levantarse para estudiar cómo adaptar el cuerpo humano a la gravedad lunar, en preparación para su objetivo de alunizar tripulados antes de 2030.
Hace más de cincuenta años que un ser humano pisó la Luna por última vez. Fue en diciembre de 1972, durante la misión Apolo 17. Desde entonces, hemos enviado máquinas: sondas, orbitadores, módulos de aterrizaje sin tripulación. Hemos fotografiado la superficie lunar con una precisión que habría parecido ciencia ficción en los años sesenta. Hemos aprendido cosas nuevas sobre nuestro satélite. Pero nadie ha vuelto. Y ahora, mientras China y Estados Unidos se preparan para regresar, ambos países enfrentan un problema que no es principalmente tecnológico sino biológico: cómo preparar un cuerpo humano para vivir, aunque sea brevemente, en un mundo donde la gravedad funciona de manera completamente distinta.
En mayo de 2026, China puso en marcha un experimento llamado Dixing-3. No requería cohetes ni plataformas de lanzamiento. Requería camas. Durante quince o treinta días, varios voluntarios permanecieron acostados sin levantarse. Comieron tumbados. Se asearon tumbados. Durmieron tumbados. Incluso las funciones más básicas del cuerpo se realizaron en posición horizontal, mientras investigadores tomaban mediciones fisiológicas constantes. Algunos grupos realizaron además ejercicios específicos para evaluar si ciertos entrenamientos podrían proteger al organismo de los cambios que experimenta en microgravedad. El experimento concluyó en septiembre, cuando los resultados fueron presentados públicamente.
La ciencia detrás de esto es más sofisticada de lo que parece. Mantener el cuerpo inclinado seis grados, con la cabeza más baja que los pies, provoca que los fluidos corporales se desplacen hacia la parte superior del cuerpo. Al mismo tiempo, reduce la carga que soportan los huesos y músculos de las piernas. Estos dos cambios reproducen en tierra algunos de los efectos de la microgravedad. Dixing-3 fue más allá: incorporó también posiciones con la cabeza elevada para estudiar condiciones de gravedad reducida y, crucialmente, las transiciones entre distintos entornos gravitatorios. Según explicó la investigadora Qu Lina, este aspecto de las transiciones era central en el diseño del experimento.
Por qué importa esto para la Luna es donde la investigación adquiere su verdadero peso. Durante la mayor parte del viaje hacia la Luna, los astronautas están expuestos a microgravedad, casi sin peso. Pero cuando llegan a la superficie, pasan a trabajar bajo una gravedad equivalente a aproximadamente una sexta parte de la que experimentamos en la Tierra. El cuerpo debe adaptarse así a un entorno que no es ni la Tierra ni el espacio vacío, sino algo intermedio. Esa transición afecta directamente a sistemas críticos: el musculoesquelético y el cardiovascular. Y ocurre justo cuando la tripulación necesita moverse, trabajar, recolectar muestras. Entender cómo el cuerpo se adapta a ese cambio es fundamental para que los astronautas puedan funcionar cuando lleguen.
Dixing-3 no fue un experimento aislado. China lleva casi dos décadas desarrollando esta línea de investigación. El primero, Dixing-1, se realizó en 2007. Luego vino Dixing-2 en 2019, mucho más ambicioso: treinta y seis hombres permanecieron noventa días bajo un protocolo de reposo con la cabeza inclinada seis grados hacia abajo, combinado con distintos programas de ejercicio. Los resultados publicados después mostraron que algunas de esas rutinas ayudaban a conservar la capacidad aeróbica y ciertos parámetros de fuerza muscular, aunque la protección frente a la pérdida ósea seguía siendo problemática. La NASA y la Agencia Espacial Europea utilizan también este tipo de estudios para analizar en tierra los efectos fisiológicos de los vuelos espaciales.
Según el Centro de Astronautas de China, las intervenciones probadas en Dixing-3 mostraron buenos efectos protectores sobre huesos, músculos y sistema cardiovascular. Sin embargo, los comunicados públicos consultados no ofrecen resultados detallados. El experimento tampoco estaba pensado únicamente para la Luna. China quiere disponer de contramedidas eficaces para estancias espaciales cada vez más prolongadas. De hecho, un tripulante de la nave Shenzhou 23 tiene prevista una estancia de un año en órbita. Dixing-3 servía para validar tanto medidas destinadas a ese tipo de vuelos como otras relacionadas con las condiciones de una futura misión lunar.
Todo esto forma parte de un esfuerzo mucho más amplio. Pekín trabaja ya en el Long March-10, el cohete que llevará la misión. Está desarrollando la nave Mengzhou, el módulo de descenso Lanyue y el traje lunar Wangyu. Cuatro elementos destinados a cubrir distintas etapas de una futura expedición tripulada. El experimento de reposo completa otra parte de ese puzle: la adaptación del propio astronauta. Es una preparación que el país está desarrollando con un horizonte declarado muy concreto: llevar a sus primeros seres humanos a la superficie lunar antes de 2030. Mientras tanto, la NASA apunta a comienzos de 2028 para regresar con Artemis IV. Más de medio siglo después de Apolo 17, ambos programas recuerdan que regresar a la Luna no consiste únicamente en repetir una hazaña tecnológica conocida. También exige volver a aprender cómo llevar hasta allí un organismo acostumbrado a la Tierra y conseguir que, después del viaje, pueda levantarse, moverse y trabajar bajo una gravedad completamente distinta.
Citações Notáveis
Las intervenciones probadas mostraron buenos efectos protectores sobre huesos, músculos y sistema cardiovascular— Centro de Astronautas de China
El experimento incorporó posiciones con la cabeza elevada para estudiar condiciones de gravedad reducida y las transiciones entre distintos entornos gravitatorios— Investigadora Qu Lina