En las fábricas del gigante asiático, una transformación silenciosa pero radical redefine el significado del trabajo humano: China, enfrentando el envejecimiento acelerado de su población, ha apostado más de 20.000 millones de dólares para convertirse en la potencia robótica del mundo. Con dos millones de robots ya operando en sus líneas de producción y más de la mitad de la fabricación industrial global en sus manos, el país no solo automatiza procesos, sino que reescribe el contrato entre la humanidad y la máquina. La pregunta que subyace no es si el cambio llegará, sino si la sociedad podrá
China impulsa revolución robótica que transformará la manufactura global
Potencial desplazamiento laboral de 120 millones de trabajadores manufactureros chinos si la automatización avanza demasiado rápido, aunque aún no hay impacto inmediato documentado.