A más de 400.000 kilómetros de distancia, China ha tendido un hilo de luz entre la Tierra y la Luna, sostenido durante un año entero a 100 megabits por segundo. Este logro no es solo una proeza de ingeniería, sino una señal de que la humanidad se prepara para habitar el espacio con la misma fluidez con que hoy habita la red. En la historia larga de las comunicaciones, el láser lunar chino marca el momento en que el silencio del cosmos comenzó a llenarse de datos.