En Hangzhou, China, la alianza entre inteligencia artificial e ingenio humano ha producido algo que la farmacología moderna rara vez logra: un medicamento completamente nuevo, aprobado en tres años y medio, cuando la norma exige una década. Mprosevir, desarrollado por la Universidad Westlake contra la COVID-19, no es solo un fármaco más; es la primera demostración global de que las máquinas pueden explorar el universo molecular a una escala que ningún laboratorio humano podría alcanzar, y que esa exploración puede traducirse en medicina real. Este momento en Hangzhou podría señalar el inicio d