Mientras el mundo debate el potencial de la inteligencia artificial, China ya ha convertido esa conversación en infraestructura, política y producción. En 2025, el sector de IA chino superó los 1,2 billones de yuanes, con más de 6.200 empresas y una penetración del 30% en la gran industria. Desde fábricas con gemelos digitales en Shenyang hasta robots humanoides en líneas de producción en Shanghai, el país no espera el futuro: lo está fabricando. La Conferencia Mundial sobre IA en Shanghai, en su novena edición, no anuncia lo que vendrá, sino que exhibe lo que ya existe.