En 2026, China despliega dos palancas simultáneas para transformar su agricultura mecanizada: fondos públicos masivos para retirar equipos obsoletos y una norma técnica unificada que eleva el estándar de seguridad para los tractores que ingresan al mercado. Tras cuatro años de contracción en un sector que aún representa casi una quinta parte de las ventas globales de tractores, el Estado chino apuesta por la modernización tecnológica como camino de largo aliento, combinando el incentivo económico con la regulación como instrumentos de cambio estructural.