En la noche del 10 de agosto, la selección chilena Sub17 femenina de vóleibol convirtió una derrota inicial en triunfo histórico, venciendo a Egipto 3-1 ante 2.000 espectadores en el Parque Estadio Nacional. Lo que comenzó como un tropiezo se transformó, set a set, en una demostración de carácter colectivo que el deporte chileno difícilmente olvidará. En el contexto de un Mundial disputado en casa, esta victoria no es solo un resultado: es la señal de que un equipo joven puede sostener la presión de la historia y convertirla en combustible.