Kast lidera con apoyo consolidado de la derecha tras superar el 50% en primera vuelta, mientras Jara necesita casi duplicar su 26% para ganar. Ambos candidatos priorizan seguridad e inmigración en campaña, con Kast capitalizado el descontento pese a que homicidios bajaron pero percepción de inseguridad alcanza 87,7%.
Chile elige entre extremos con agenda común: seguridad e inmigración dominan balotaje
En Chile ya no quedan cosmopolitas, son todos nacionalistas
¿Por qué Kast llega como favorito si la izquierda ganó hace cuatro años?
Porque Boric llegó con aprobación alta pero enfrentó múltiples procesos electorales en cuatro años —dos plebiscitos constitucionales, una elección de constituyentes, comicios regionales— que lo desgastaron. Su apoyo se estancó en torno al 30 por ciento, lo que se convirtió en un techo para Jara. La gente estaba cansada de cambios.
Pero Jara y Kast parecen estar de acuerdo en casi todo, según los académicos. ¿Dónde está la polarización real?
La polarización existe en la retina de los votantes, no necesariamente en las propuestas. Kast ha sido cuidadoso de no parecer radical esta vez. Pero lo que sí polariza es quién es creíble hablando de orden público. Jara viene de un gobierno asociado a la crítica de la represión; Kast siempre ha hablado de mano dura.
¿Y si la tasa de homicidios realmente bajó, por qué el 87 por ciento siente que la delincuencia aumentó?
Porque la percepción y la realidad no siempre coinciden. La inseguridad es una sensación que se construye también con narrativa política. Kast ha sido muy efectivo instalando la idea de un gobierno fallido que necesita un "gobierno de emergencia".
¿Qué pasa con los votantes de Parisi, ese candidato que sacó el 20 por ciento?
Su partido pidió voto nulo o blanco, pero muchos de esos votantes probablemente voten por Kast. Parisi representaba un populismo de derecha, antiestablishment. Ahora esa energía fluye hacia Kast, que es la opción desafiante.
¿Puede Kast realmente cambiar Chile si gana?
Probablemente no de forma radical. Su programa es de gestión, no refundacional. Tiene mayoría legislativa potencial, sí, pero Chile tiene una historia de cambios moderados. Además, Kast eligió a Meloni como modelo, no a Bolsonaro. Eso dice algo sobre sus intenciones reales.
O Pulso
- Kast supera el 50% combinado con Kaiser y Matthei en primera vuelta; Jara obtuvo 26%
- 87,7% de chilenos percibe aumento de delincuencia en 2024, pese a que homicidios bajaron
- Derecha controla 50 de 50 escaños en Senado y 76 de 155 en Diputados
- 330.000 inmigrantes indocumentados estimados en Chile, mayoría venezolanos
Kast lidera con apoyo consolidado de la derecha tras superar el 50% en primera vuelta, mientras Jara necesita casi duplicar su 26% para ganar. Ambos candidatos priorizan seguridad e inmigración en campaña, con Kast capitalizado el descontento pese a que homicidios bajaron pero percepción de inseguridad alcanza 87,7%.
Chile vota en segunda vuelta presidencial entre José Antonio Kast (ultraderecha) y Jeannette Jara (izquierda), con ambos candidatos convergiendo en seguridad e inmigración pese a sus diferencias ideológicas nominales.
Chile se prepara para elegir presidente este domingo en una segunda vuelta que enfrenta dos candidatos que, pese a ocupar extremos opuestos del espectro político, han convergido sorprendentemente en los temas que dominan la campaña. José Antonio Kast, del Partido Republicano y figura de la ultraderecha, llega como favorito claro después de que la derecha se reorganizara rápidamente a su alrededor. El libertario Johannes Kaiser y la exalcaldesa Evelyn Matthei, representante de la derecha tradicional, retiraron sus candidaturas y le ofrecieron su apoyo. Los votos que los tres obtuvieron en la primera vuelta superan el 50 por ciento combinados. Frente a él está Jeannette Jara, militante comunista de la coalición Unidad por Chile, quien obtuvo apenas el 26 por ciento en noviembre y necesitaría casi duplicar esa cifra para ganar el balotaje.
La reconfiguración de la derecha ocurrió sin fricciones significativas. Según el politólogo Alfredo Joignant de la Universidad Diego Portales, existen grandes convergencias económicas entre los candidatos de derecha que permitieron una unificación rápida. Algo similar sucedió en 2021, cuando la coalición conservadora también se unió, aunque sin éxito contra Gabriel Boric. Esta vez, el contexto es distinto. La baja aprobación del Gobierno saliente de Boric, cercana al 30 por ciento, ha pesado sobre la candidatura de Jara, quien fue ministra de Trabajo en su administración.
Lo notable es que, más allá de las etiquetas ideológicas, ambos candidatos han moderado sus posiciones y convergido en propuestas. Jara ha incorporado elementos más conservadores en su plataforma, mientras que Kast ha suavizado el discurso de batalla cultural que proyectaba en 2021 y ha intentado rebajar expectativas sobre cambios radicales. El politólogo Cristóbal Bellolio de la Universidad Adolfo Ibáñez señala que en términos programáticos e ideológicos apuntan prácticamente a lo mismo, algo evidente en el último debate cuando coincidieron en múltiples temas. Las diferencias que sí existen, como sus evaluaciones de la dictadura de Augusto Pinochet, son amplificadas por los partidarios más que por los candidatos mismos.
Seguridad e inmigración han dominado la campaña de manera casi exclusiva. La derecha logró centralizar el debate en estos temas, y Kast ha capitalizado el descontento ciudadano. Aunque la tasa de homicidios ha disminuido consecutivamente en los últimos tres semestres según datos del Ministerio Público y es una de las más bajas de la región, la percepción de inseguridad es altísima: el 87,7 por ciento de los chilenos consideró en 2024 que hubo un aumento de la delincuencia a nivel nacional. Para Bellolio, es difícil que Jara sea creíble hablando de orden público cuando la izquierda ha estado históricamente asociada a la crítica de la represión y al apoyo de movimientos de protesta, como el estallido social de 2019. Kast, en cambio, siempre ha hablado de economía y orden público, lo que le da mayor credibilidad en estos temas.
En inmigración, Kast ha prometido mayores controles y expulsiones en vuelos chárter. Su favoritismo ha generado tal preocupación entre extranjeros, muchos de ellos venezolanos que ingresaron por pasos no habilitados, que ha llevado a coordinaciones entre Perú y Chile para patrullar la frontera. En el debate, Kast fue categórico: "No vamos a regularizar, ordenar, empadronar a ninguno de los 330.000" inmigrantes indocumentados estimados en el país. El debate migratorio ha cambiado radicalmente en los últimos años. Hace cuatro años, la izquierda rechazaba la idea de "humanos ilegales" mientras Kast proponía construir un muro. Hoy, según Bellolio, existe una sensación transversal de que el tema debe resolverse. "En Chile ya no quedan cosmopolitas, son todos nacionalistas", comenta el académico.
Una incógnita importante es el destino de los votos de Franco Parisi, candidato del Partido de la Gente que quedó en tercer lugar con casi el 20 por ciento tras prometer "bala o cárcel para los criminales". Su partido llamó al voto nulo o blanco tras una encuesta online entre la militancia. Duval considera probable que buena parte de sus votantes opten por Kast, dado que Parisi representa un populismo de derecha. Con todos estos factores, Kast podría obtener una diferencia notable sobre Jara.
La composición del Congreso también favorece a Kast. El bloque conservador logró la mitad de los 50 escaños en el Senado y 76 de 155 asientos en la Cámara de Diputados. Los legisladores elegidos por el Partido de la Gente pueden inclinar aún más la balanza hacia la derecha. En Chile, donde el Legislativo estuvo bajo control progresista durante décadas, se requieren cuatro séptimas partes de cada cámara para aprobar reformas constitucionales, una barrera que Kast podría superar. Sin embargo, su programa enfatiza la gestión pragmática sobre cambios estructurales. Bellolio señala que Kast ha dicho que se enfocará en orden público y economía, que administrará mejor, pero que no es un programa doctrinario o refundacional. Como modelo, Kast ha elegido a Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, quien viene de la derecha radical pero administra de manera pragmática. Bellolio comenta que Kast fue cuidadoso al evitar asociaciones con líderes más controversiales como Javier Milei o Jair Bolsonaro. "Chile tiene una manera más fome, aburrida, institucional, de hacer las cosas. No esperemos esa estridencia por parte de Kast", concluye el académico.
Citações Notáveis
No vamos a regularizar, ordenar, empadronar a ninguno de los 330.000— José Antonio Kast, en debate sobre inmigración indocumentada
Hoy Jara y Kast, si bien nominalmente parecen en las antípodas, en términos programáticos apuntan prácticamente a lo mismo— Cristóbal Bellolio, politólogo de la Universidad Adolfo Ibáñez