En una noche histórica en el Estadio Nacional de Santiago, la selección chilena de básquetbol se midió por primera vez en 67 años ante Estados Unidos, el equipo número uno del mundo y campeón olímpico vigente. La diferencia de nivel fue clara desde el inicio, y el marcador final de 89-71 refleja no solo la distancia entre ambas potencias, sino también el valor de competir contra lo mejor del planeta en el camino hacia un Mundial. Chile inicia así su clasificatoria con una derrota que, más que un fracaso, es una medida honesta de dónde se encuentra y hacia dónde debe crecer.