El Congreso chileno aprobó con amplio respaldo (82 votos en Diputados, 21 en Senado) un proyecto que llevaba cuatro años en discusión. La ley permite que parejas del mismo sexo se casen y tengan derechos filiativos, superando la limitación del Acuerdo de Unión Civil vigente desde 2015.
Chile aprueba histórico matrimonio igualitario con apoyo transversal del Congreso
Termina con el abuso sistemático hacia cierto tipo de familias
¿Por qué tardó tanto este proyecto en aprobarse si otros países de la región ya lo habían hecho?
Porque Chile es profundamente conservador. El divorcio recién se legalizó en 2004. La Iglesia católica tiene una influencia muy fuerte en la política y la sociedad. El proyecto estuvo cuatro años estancado, esperando el momento político correcto.
¿Qué cambió este año para que Piñera, un presidente de derecha, de repente lo apoyara?
Nadie lo esperaba. Piñera simplemente dijo que había llegado el tiempo. Probablemente vio que la presión social era inevitable y que el costo político de seguir bloqueándolo era mayor que el de aprobarlo. Pero su anuncio molestó a los conservadores de su propio partido.
¿Qué diferencia hay entre esta ley y lo que existía antes?
Antes había un Acuerdo de Unión Civil desde 2015, pero era una categoría legal inferior. No permitía que las parejas del mismo sexo tuvieran hijos en común ni ofrecía igualdad real. Ahora pueden casarse como cualquier otra pareja y acceder a todos los derechos filiativos.
¿Quién realmente empujó esto durante cuatro años?
Las organizaciones de derechos humanos como Movilh y la Fundación Iguales. Ellas mantuvieron vivo el proyecto, negociaron los detalles importantes como el reconocimiento de uniones en el extranjero y el orden de apellidos. Sin ellas, probablemente habría muerto en el Congreso.
¿Qué significa esto para la comunidad LGBTI chilena?
Es enorme. Significa que después de años de discriminación sistemática, ahora tienen igualdad legal. Pueden casarse, tener hijos, heredar, acceder a beneficios de seguridad social. Es reconocimiento de su dignidad como ciudadanos.
The Pulse
- Chile se convierte en el octavo país latinoamericano en legalizar el matrimonio igualitario
- Aprobación con 82 votos en Diputados y 21 en Senado tras cuatro años de discusión
- La ley permite derechos filiativos, superando las limitaciones del Acuerdo de Unión Civil vigente desde 2015
- Apoyo transversal de izquierda y derecha, incluyendo respaldo del presidente Sebastián Piñera
El Congreso chileno aprobó con amplio respaldo (82 votos en Diputados, 21 en Senado) un proyecto que llevaba cuatro años en discusión. La ley permite que parejas del mismo sexo se casen y tengan derechos filiativos, superando la limitación del Acuerdo de Unión Civil vigente desde 2015.
Chile se convierte en el octavo país latinoamericano en legalizar el matrimonio igualitario tras aprobación transversal en el Congreso, permitiendo uniones y derechos filiativos para parejas del mismo sexo.
El martes 7 de diciembre de 2021, el Congreso chileno votó a favor de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, convirtiendo a Chile en el octavo país de América Latina en reconocer este derecho. La votación fue amplia y transversal: en la Cámara de Diputados pasó con 82 votos a favor, 20 en contra y 2 abstenciones; en el Senado, horas antes, obtuvo el respaldo de 21 senadores, 8 en contra y 3 abstenciones. El proyecto de ley, que había permanecido estancado durante más de cuatro años desde su presentación en 2017, finalmente avanzó con el apoyo de legisladores de izquierda y derecha, incluyendo respaldo mayoritario del oficialismo de centro-derecha.
La aprobación marca un quiebre cultural significativo en un país históricamente conservador. Chile no legalizó el divorcio hasta 2004 y solo reconoció el derecho al aborto en 2017, limitado a tres casos específicos. La tradición católica ha moldeado profundamente la legislación sobre asuntos familiares durante décadas. Sin embargo, el presidente Sebastián Piñera, de derecha, cambió de posición este año y declaró que había "llegado el tiempo" de aprobar la medida, aunque su anuncio generó resistencia entre los sectores más conservadores de su propio partido, que intentaron alargar al máximo la discusión legislativa.
La iniciativa fue impulsada originalmente por la expresidenta socialista Michelle Bachelet durante su segundo mandato. Plataformas de derechos sociales como Movilh y la Fundación Iguales fueron determinantes en mantener el proyecto en la agenda legislativa y en lograr que se incluyeran aspectos cruciales: la eliminación de la homosexualidad como causal de divorcio culposo, el reconocimiento de uniones contraídas en el extranjero, y la definición del orden de apellidos para los hijos de parejas del mismo sexo.
La nueva ley permitirá que parejas del mismo sexo no solo se casen, sino que también accedan a derechos filiativos, es decir, la posibilidad de tener hijos en común. Hasta ahora, desde 2015, las personas homosexuales solo podían formalizarse bajo la figura del Acuerdo de Unión Civil, una institución que no reconocía estos derechos de filiación ni ofrecía la igualdad legal del matrimonio tradicional.
Ramón Gómez, encargado de Derechos Humanos de Movilh, describió la aprobación como "un hecho histórico, revolucionario, que cambia la historia del país y termina con el abuso sistemático hacia cierto tipo de familias". Isabel Amor, directora de la Fundación Iguales, celebró el proyecto como un símbolo en la lucha contra la violencia que enfrentan las personas del colectivo de la diversidad sexual y de género. El diputado de izquierda Gonzalo Winter expresó su entusiasmo destacando que "la ciudadanía chilena es más libre" y que ahora existe libertad para casarse con quien se elija sin imposiciones externas sobre qué es el amor o cómo debe ser una familia.
Desde la derecha, el senador Rodrigo Galilea de Renovación Nacional señaló que dejar de juzgar el matrimonio entre parejas del mismo sexo como "malo o sospechoso" representa un "cambio cultural de fondo" que el país necesitaba hacer. El portavoz de Gobierno, Jaime Bellolio, afirmó que "hoy es un día alegre para Chile" y que el país avanza en el reconocimiento de todos y en abrazar la diversidad.
Chile se suma así a una ola de cambios legales en América Latina. Costa Rica y Ecuador aprobaron recientemente el matrimonio igualitario, mientras que Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay y varios estados de México ya contemplan este derecho desde hace años. La aprobación fue celebrada con una marcha en la céntrica Plaza Italia de Santiago, donde miles de personas de la comunidad LGBTI y sus aliados se reunieron para conmemorar un momento que muchos consideraban impensable hace apenas una década en una nación tan marcada por la tradición conservadora.
Notable Quotes
Es un hecho histórico, revolucionario, que cambia la historia del país y termina con el abuso sistemático hacia cierto tipo de familias— Ramón Gómez, Movilh
Dejar de juzgar el matrimonio entre parejas del mismo sexo como malo o sospechoso es un cambio cultural de fondo que el país debe hacer— Rodrigo Galilea, senador de Renovación Nacional