En un giro que habría parecido impensable hace apenas unos meses, el chavismo y la oposición venezolana acordaron renovar por completo el Tribunal Supremo de Justicia, el órgano judicial que durante años funcionó como instrumento legal del régimen. El acuerdo, impulsado por la mediación de Estados Unidos tras la captura de Maduro en enero, no es una reforma parcial sino un reconocimiento implícito de que las instituciones se corrompieron hasta sus cimientos. Venezuela se encuentra ante una oportunidad histórica de reconstruir su arquitectura judicial, aunque su éxito dependerá de si ambas part