Charli XCX, la estrella británica que tiñó de verde lima el pop contemporáneo con 'Brat', ha dado un giro inesperado hacia el rock en su séptimo álbum, 'Music, Fashion, Film', evocando la vieja tensión entre autenticidad y artificio que ha definido la historia del género. Como tantos artistas antes que ella, busca en el pasado —The Velvet Underground, The Strokes, Nirvana— un lenguaje que le permita trascender la etiqueta que la hizo famosa. Las reacciones divididas de la crítica revelan algo más profundo que un debate musical: la pregunta perenne sobre si la reinvención es genuina o simplemen
Charli XCX abandona el pop para flirtear con el rock en 'Music, Fashion, Film'
Ni siquiera sé qué género es
¿Por qué crees que Charli decidió hacer este giro ahora, justo después del éxito masivo de Brat?
Creo que Brat fue un pico tan alto que el único lugar hacia donde ir era hacia un lado completamente distinto. No se trata solo de música; es sobre no quedarse atrapada en una sola identidad, incluso cuando esa identidad está ganando.
Pero el álbum es muy corto, apenas treinta minutos. ¿Eso no sugiere que no está completamente comprometida con el rock?
O sugiere que está siendo honesta sobre lo que quería decir. Treinta minutos de algo genuino es mejor que sesenta minutos de relleno. Además, el rock no tiene que ser épico para ser rock.
Madonna respondió públicamente. ¿Crees que realmente fue un choque generacional o solo marketing?
Probablemente ambas cosas. Pero lo interesante es que Madonna defendía su territorio del dance mientras Charli lo abandonaba. Eso dice algo sobre cómo cambian los gustos, o al menos cómo cambian las ambiciones artísticas.
Los críticos están divididos. Algunos ven innovación, otros ven parodia. ¿Cuál es la diferencia real?
La diferencia está en si crees que está burlándose del rock o si crees que está usando el rock como herramienta para decir algo nuevo. Charli dice que ni siquiera piensa en géneros de forma binaria, así que tal vez la pregunta misma es el problema.
¿Entonces el álbum funciona?
Funciona si lo que buscas es escuchar a una de las mayores estrellas del pop intentando algo completamente diferente. Si buscas un álbum de rock convencional, no lo encontrarás. Pero eso podría ser exactamente el punto.
Le Pouls
- Con apenas treinta minutos de duración, el álbum abre declarando que 'la pista de baile está muerta', provocando de inmediato la respuesta pública de Madonna y encendiendo un debate generacional.
- Las críticas oscilan entre el 8,2 de Pitchfork, que celebra sus influencias del rock alternativo, y la acusación de Far Out Magazine de que el disco es tedioso y carece de convicción real.
- La aparición de Charli en un concierto de The Strokes en San Francisco, y el reconocimiento de Julian Casablancas de haber sido 'derrotado' comercialmente, ilustran el nuevo peso gravitacional de la artista.
- La propia Charli desmiente haber llamado 'álbum de rock' a su trabajo, argumentando que pensar en géneros de forma binaria le parece una idea anticuada, lo que complica cualquier veredicto definitivo.
- El disco encarna la aspiración clásica de las estrellas del pop por conquistar la autenticidad que históricamente se asocia al rock, un territorio que siempre ha resistido a quienes llegan desde fuera.
Charli XCX, la estrella británica que tiñó de verde lima el pop contemporáneo con 'Brat', ha dado un giro inesperado hacia el rock en su séptimo álbum, 'Music, Fashion, Film', evocando la vieja tensión entre autenticidad y artificio que ha definido la historia del género. Como tantos artistas antes que ella, busca en el pasado —The Velvet Underground, The Strokes, Nirvana— un lenguaje que le permita trascender la etiqueta que la hizo famosa. Las reacciones divididas de la crítica revelan algo más profundo que un debate musical: la pregunta perenne sobre si la reinvención es genuina o simplemente otro disfraz.
En diciembre de 2024, mientras recibía un premio por 'Brat', Charli XCX sorprendió al elogiar con fervor 'The Velvet Underground & Nico'. Nadie lo sabía entonces, pero estaba anunciando su siguiente movimiento. Dieciocho meses después, ese impulso se ha convertido en 'Music, Fashion, Film', su séptimo álbum, cuya portada reúne a John Cale, Martin Scorsese y Marc Jacobs como emblemas de las tres disciplinas que dan título al disco.
El giro es radical. De la rave popera de 'Brat' a guitarras desfiguradas por la digitalización, con productores AG Cook y Finn Keane construyendo un sonido que evoca a Nirvana, Garbage, The Pixies y The Strokes. La primera canción, 'Rock Music', declara sin rodeos que la pista de baile ha muerto, lo que provocó la réplica inmediata de Madonna en redes sociales. El 8 de agosto, Charli subió al escenario de The Strokes en San Francisco; cuando ambos álbumes se lanzaron el mismo día, Julian Casablancas admitió públicamente haber sido derrotado.
Sin embargo, las letras generan controversia. Entre imágenes de televisores lanzados por ventanas y versos como 'Tal vez me acosté con tu padre. Es broma', el álbum oscila entre la parodia y la sinceridad sin terminar de decidirse. Pitchfork le otorga un 8,2, pero Far Out Magazine lo acusa de rebuscar en el baúl de disfraces del pasado sin la convicción necesaria. The Atlantic se pregunta si Charli es la nueva Britney Spears o el nuevo Lou Reed, y señala el exceso de mediocridad como la gran amenaza del momento.
La propia artista rechaza la etiqueta de 'álbum de rock' y afirma que nunca ha pensado en el género de forma binaria, calificando esa idea de anticuada. En ese gesto reconocible late la misma aspiración que ha movido a las grandes estrellas del pop a lo largo de la historia: la búsqueda de autenticidad en un territorio que siempre ha desconfiado de quienes llegan desde fuera.
Hace año y medio, en una gala de premios de Variety en diciembre de 2024, Charli XCX hizo una declaración que parecía fuera de lugar. Acababa de recibir el galardón a Artista Revelación del Año por Brat, su álbum de dance pop que había teñido de verde lima hasta la campaña electoral estadounidense. Pero en su discurso de aceptación, después de admitir que había bebido demasiado champán, la artista británica se lanzó a elogiar The Velvet Underground & Nico de 1967 con una pasión inesperada. Habló de cómo el álbum mezclaba lo sublime con lo vulgar, la poesía con las drogas, la sinceridad con la arrogancia. En ese momento, mientras celebraba un fenómeno del pop contemporáneo, estaba poniendo las bases de su siguiente movimiento: un disco de rock.
Ahora, dieciocho meses después, ese giro se ha materializado en Music, Fashion, Film, el séptimo álbum de Charlotte Emma Aitchison, nacida en Cambridge hace 34 años. La portada no deja lugar a dudas sobre sus intenciones: aparecen John Cale, el músico que cofundó The Velvet Underground con Lou Reed en los años sesenta, acompañado por el cineasta Martin Scorsese y el diseñador Marc Jacobs. Tres figuras que representan las tres palabras del título, las tres expresiones artísticas que más apasionan a Charli. Cale no es un colaborador casual; ya había trabajado con ella en la banda sonora de Cumbres borrascosas, la película de Emerald Fennell estrenada en 2026.
El álbum, que dura apenas treinta minutos, abre con una canción titulada Rock Music cuya letra no deja ambigüedad: "Creo que la pista de baile está muerta, así que ahora estamos haciendo música rock". La provocación fue inmediata. Madonna, cuyo reciente disco Confessions II se entrega al dance, no pudo contenerse y respondió en redes sociales: "Si tu pista de baile parece muerta quizá estés poniendo la música equivocada". Algunos interpretaron el intercambio como un choque generacional, la veterana defendiendo su territorio ante la descarada pujanza de la joven estrella.
La ruptura con Brat es evidente: de la rave popera a las guitarras. Los productores de confianza de Charli, AG Cook y Finn Keane, han construido un sonido que bebe de riffs de bandas importantes del rock como Nirvana, pero desfigurados por la digitalización y el efecto bucle. Pitchfork, en su crítica, valora el álbum con un 8,2 sobre 10 y referencia influencias que van desde Garbage hasta The Pixies, pasando por los Blur efectistas de Song 2 y The Strokes. Precisamente, el 8 de agosto, Charli subió al escenario de un concierto de The Strokes en San Francisco para interpretar Take It or Leave It, el cierre del influyente debut neoyorquino de 2001. Julian Casablancas, vocalista de la banda, anunció su llegada con una frase que resumía el cambio de poder: "Tenemos una invitada que es una superestrella". Luego, cuando ambos álbumes se lanzaron el mismo día, el 24 de julio, Casablancas reconoció la derrota comercial: "Tuvimos una gran batalla, y nos derrotaste".
Pero las letras del álbum no destacan por su profundidad. En Rock Music, Charli canta: "Sí, tal vez saltes del escenario. / Espero que te atrapen hoy, pero si no lo hacen, no pasa nada". El videoclip muestra a la artista fumándose un castillo de cigarros y lanzando un televisor por la ventana, lo que algunos interpretan como una parodia de los clichés del rock clásico. En otras canciones se pone seria al tratar los altibajos de la creación artística, pero luego regresa la estrella fiestera: "Tal vez me acosté con tu padre. / Es broma, solo lo digo para causar impacto", canta en Wink Wink. Esta oscilación entre lo burlón y lo sincero ha generado divisiones entre los críticos.
Las excepciones son ruidosas. El especialista de Far Out Magazine dispara sin piedad: "En lugar de impulsar el pop hacia adelante, el álbum rebusca en el baúl de disfraces de ayer. Si bien hay momentos pegadizos y algún que otro emocionante, como en todas las fiestas de disfraces de un lunes por la mañana, carece de la convicción necesaria y todo se vuelve groseramente tedioso". El crítico de The Atlantic, con ironía, pregunta: "¿Es ella la nueva Britney Spears o el nuevo Lou Reed?" y concluye: "Para una figura contemporánea como Charli, las preocupaciones del presente sí merecen ser tenidas en cuenta. Y la gran preocupación actual es el exceso de mediocridad".
Pero la propia Charli ha rechazado la etiqueta de "álbum de rock". En una entrevista con Rolling Stone, aclaró: "Obviamente, sé que se ha hablado mucho de que estoy haciendo un álbum de rock, algo que nunca he dicho". Y lo interesante vino después: "Pero, sinceramente, nunca he pensado en el género de forma binaria. Me parece una idea muy anticuada. Ni siquiera sé qué género es". Esta es la Charli reconocible, una de las mayores estrellas musicales de la era internet que utiliza conceptos contemporáneos para expresar el clásico rechazo a ser encasillada. El álbum representa un afán por romper con lo anterior y dar un giro radical a su carrera, similar al que Rosalía ejecutó años atrás. Y en ese movimiento late la perenne aspiración de las estrellas masivas del pop por transmitir autenticidad, ese insondable que siempre se asocia al rock.
Citations marquantes
Creo que la pista de baile está muerta, así que ahora estamos haciendo música rock— Charli XCX, en la canción Rock Music
Sinceramente, nunca he pensado en el género de forma binaria. Me parece una idea muy anticuada. Ni siquiera sé qué género es— Charli XCX, en entrevista con Rolling Stone