En el extremo sur de Europa, Ceuta carga con el peso de una crisis que ningún traslado puntual ha logrado aliviar de verdad. El viernes, 1.700 personas fueron llevadas fuera de la ciudad autónoma, pero más de 4.000 siguen durmiendo en playas y calles, convirtiendo los espacios de la vida cotidiana en campamentos de espera. Es la historia de una ciudad pequeña atrapada entre la urgencia humanitaria y la ausencia de soluciones estructurales, preguntándose cuánto tiempo más puede sostener lo insostenible.
Ceuta se resigna a vivir en la excepción migratoria
Más de 4.000 inmigrantes duermen en playas y calles de Ceuta sin alojamiento adecuado, enfrentando condiciones precarias de vida.