Ceuta, la pequeña ciudad autónoma española enclavada en el norte de África, atraviesa su séptima semana de una crisis que ha transformado la convivencia cotidiana en algo irreconocible. Tras un cruce masivo de migrantes, los barrios más humildes absorbieron a miles de personas con una solidaridad que pronto alcanzó sus límites, mientras que en las zonas de mayor renta la respuesta tomó la forma de manifestaciones con consignas de odio. Lo que comenzó como una emergencia humanitaria se ha convertido en un espejo incómodo de las fracturas sociales que Europa lleva décadas postergando.
Ceuta se hunde en la tensión: incendios, agresiones y odio cotidiano tras el cruce masivo
Migrantes duermen en campamentos insalubres a la intemperie; 23 agresiones sexuales investigadas contra mujeres migrantes; niña de 13 años agredida verbalmente por confusión racial; violencia cotidiana entre migrantes y hacia trabajadores humanitarios.