En el extremo sur de Europa, donde el continente casi roza África, Ceuta lleva meses siendo testigo de una de las expresiones más visibles de la crisis migratoria global: cientos de personas sin techo, sin papeles, sin certeza. El Gobierno ha respondido con centros de acogida que alivian el sufrimiento más inmediato, pero la distancia entre el gesto y la necesidad sigue siendo enorme. Es la historia antigua de las fronteras: los que llegan siempre superan en número a los recursos que los esperan.
Ceuta lucha por acoger a cientos de migrantes mientras los centros gubernamentales resultan insuficientes
Cientos de migrantes duermen en las calles de Ceuta sin acceso a refugio adecuado, enfrentando condiciones de vulnerabilidad extrema.