En Ceuta, donde las calles llevan semanas siendo testigo de una crisis migratoria sin precedentes, unos dieciocho mil niños regresan a las aulas bajo la sombra de algo que ningún plan de estudios contempla: el miedo. El Estado despliega vigilancia privada, escolta policial y apoyo psicológico en un intento de devolver la normalidad a espacios que, por definición, deberían ser refugio. Es la paradoja de nuestro tiempo: proteger la infancia requiere, cada vez más, uniformes y cámaras.
Ceuta afronta una vuelta al cole sin precedentes con vigilancia policial y preocupación de padres
Menores de Ceuta enfrentan estrés psicológico por la situación migratoria y medidas de seguridad excepcionales en sus centros educativos, requiriendo intervención psicológica especializada.