En septiembre, Ceuta abrió sus puertas escolares no con la alegría habitual del inicio de curso, sino con guardias privados y escoltas como señal de que la crisis migratoria ha dejado de ser un asunto de fronteras para convertirse en una herida abierta en la vida cotidiana de sus niños. La ciudad autónoma, enclave español en la costa africana, enfrenta una pregunta que trasciende la política: ¿puede una sociedad sostener su futuro educativo cuando la infancia ya no puede moverse libremente por sus propias calles? Lo que ocurre en Ceuta es el retrato de una comunidad que busca normalidad con he
Ceuta abre curso escolar con escoltas y barrios vedados para menores
Niños y familias en Ceuta experimentan restricciones de movimiento y miedo generalizado, afectando su acceso a educación y vida cotidiana normal.