Cincuenta días después de que decenas de miles de personas cruzaran en masa hacia Ceuta, la pequeña ciudad española en suelo africano sigue cargando con el peso de una crisis que el resto del país observa desde lejos. Más de diez mil migrantes permanecen atrapados entre instalaciones desbordadas y campamentos improvisados, mientras las promesas institucionales se disuelven en trámites sin fecha. Es la historia antigua de las fronteras: el momento del cruce acapara la atención del mundo, pero la vida que viene después queda en silencio.
Ceuta, 50 días después: más de 10.000 migrantes entre centros oficiales y asentamientos en las calles
Ochenta y dos personas murieron ahogadas y aplastadas durante el cruce multitudinario en el espigón fronterizo el 30 de julio, además de 14 muertes confirmadas por Marruecos; cientos de menores aún duermen en las calles sin acceso a servicios sanitarios básicos.