Cespedosa alerta: comprar vivienda al 50% en pareja puede costar miles de euros a Hacienda

La titularidad debe reflejar exactamente el esfuerzo económico de cada parte
Cespedosa advierte que la proporción en la escritura debe coincidir con lo que cada miembro de la pareja realmente aporta.
Mark

¿Por qué es tan común este error si es tan peligroso? Parece algo que la gente debería saber.

Mimi

Porque cuando dos personas compran juntas, el instinto es pensar que todo es 50-50. Es natural, es pareja. Pero la realidad económica a menudo no es así. Uno puede tener ahorros, otro puede recibir ayuda de los padres, uno pone más que otro. Y en la emoción de comprar la casa, esos detalles se dejan para después.

Luke

¿Pero cuántos casos reales ha habido? El artículo habla del riesgo, pero no menciona números de sanciones o inspecciones que hayan ocurrido por esto.

Mimi

Ese es un punto válido. Lo que sabemos es que Hacienda tiene el poder de hacerlo, y que cuando lo hace, puede costar miles de euros. Pero no tenemos cifras de cuántas parejas han sido sancionadas.

Mark

¿Y si la pareja se separa? ¿Eso cambia algo?

Mimi

Sí, porque entonces es cuando a menudo sale a la luz que uno aportó más que el otro. Si no está documentado correctamente, puede haber conflictos legales además de los fiscales.

Luke

El artículo dice que el riesgo aparece "tiempo después", pero ¿cuánto tiempo? ¿Hay un plazo de prescripción?

Mimi

Esa es una pregunta que el artículo no responde. Sabemos que puede ocurrir durante una comprobación fiscal, pero no sabemos si hay límite de años.

Mark

Entonces la recomendación es clara: antes de firmar, asegurarse de que la escritura refleja exactamente quién pone cuánto.

Mimi

Exactamente. Es una conversación incómoda a veces, pero es la que hay que tener.

  • El 74% de las compras de vivienda en España se realizan en pareja, y en regiones como Extremadura esa cifra supera el 83%, lo que convierte este error en un riesgo masivo y silencioso.
  • Cuando uno de los miembros aporta más dinero pero ambos figuran como propietarios al 50%, la Agencia Tributaria puede calificarlo como donación encubierta y abrir un expediente sancionador.
  • El problema raramente aparece al firmar: suele emerger años más tarde, durante una inspección rutinaria, una ruptura sentimental o el fallecimiento de uno de los cotitulares.
  • La factura puede incluir el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, intereses de demora y sanciones adicionales, sumando varios miles de euros que podrían haberse evitado.
  • La solución es documentar desde el principio el porcentaje real que cada parte aporta —60-40%, 70-30% o el que corresponda— tanto en la escritura de compraventa como en el préstamo hipotecario.

En España, donde tres de cada cuatro viviendas se adquieren en pareja, existe una trampa fiscal silenciosa que pocos anticipan: cuando la escritura no refleja con exactitud quién aportó cuánto dinero, Hacienda puede interpretar la diferencia como una donación encubierta y reclamar impuestos, intereses y sanciones años después. La especialista en finanzas Montse Cespedosa advierte que este error, tan común como evitable, convierte uno de los pasos más ilusionantes de la vida compartida en un riesgo legal y económico de miles de euros. La solución existe y es sencilla, pero exige atención antes de firmar, no después.

Comprar una vivienda en pareja es el camino más transitado en España: el 74% de todas las operaciones inmobiliarias del país se formalizan así, con picos que superan el 83% en Extremadura o el 79% en Andalucía. Es un paso que parece natural, pero esconde una trampa fiscal que muchas parejas no descubren hasta que ya es demasiado tarde.

La especialista en finanzas Montse Cespedosa ha identificado el error más frecuente: no documentar correctamente cuánto aporta cada miembro de la pareja. Si uno contribuye con el 60% del dinero y el otro con el 40%, eso debe constar en la escritura y en la hipoteca. Cuando la realidad económica no coincide con lo que figura en los papeles —por ejemplo, ambos aparecen al 50% aunque las aportaciones fueron desiguales—, la Agencia Tributaria puede interpretar la diferencia como una donación encubierta: un traspaso patrimonial real que nunca se declaró ni tributó.

El riesgo no suele aparecer en el momento de la firma. Generalmente aflora años después, durante una comprobación fiscal, tras una ruptura o cuando fallece uno de los cotitulares. En ese momento, Hacienda puede reclamar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, más intereses de demora y, en algunos casos, sanciones adicionales. La factura puede ascender a varios miles de euros.

Cespedosa insiste en que todo esto es completamente evitable con una sola medida: que la escritura de compraventa y el préstamo hipotecario reflejen desde el principio el porcentaje exacto que cada persona aporta. Cuando la titularidad coincide con la aportación real, el riesgo fiscal desaparece. La ilusión de comprar juntos no tiene por qué convertirse en un problema legal si se actúa con atención antes de firmar.

Cuando una pareja decide comprar una casa juntos en España, están siguiendo la ruta más común: el 74 % de todas las compras de vivienda en el país se formalizan de esta manera, según datos de la Unión de Créditos Inmobiliarios. En algunas regiones la cifra es aún más alta. Extremadura lidera con el 83,3 %, seguida por Andalucía (79,7 %), Castilla-La Mancha (79,5 %) y Murcia (79,3 %). Es un paso que parece natural cuando existe un proyecto compartido, pero esconde una trampa fiscal que muchas parejas no ven venir.

Montse Cespedosa, especialista en finanzas, ha identificado el error más frecuente: cuando dos personas compran una vivienda juntas, a menudo no documentan correctamente cuánto dinero aporta cada una. La escritura de compraventa y la hipoteca deben reflejar exactamente el esfuerzo económico de cada parte. Si uno de los miembros aporta el 60 % del dinero y el otro el 40 %, eso es lo que debe constar en los papeles. Si uno aporta significativamente más pero ambos aparecen como propietarios al 50 %, surge el problema.

Cuando existe esa desproporción sin documentar, la Agencia Tributaria puede interpretar la operación como una donación encubierta. Una donación encubierta ocurre cuando una persona transfiere dinero o bienes a otra sin formalizarlo como donación ni pagar los impuestos correspondientes. En el contexto de una vivienda compartida, significa que hay un traspaso patrimonial real que nunca se declaró ante la Administración. Desde la perspectiva fiscal, esto se ve como un intento de eludir la tributación, lo que abre la puerta a sanciones importantes.

El riesgo no suele materializarse en el momento de firmar la escritura. Generalmente aparece años después, durante una comprobación fiscal rutinaria, tras una ruptura de la pareja, o cuando fallece uno de los cotitulares. En ese momento, Hacienda puede reclamar la liquidación del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, más los intereses de demora y, en ciertos casos, una sanción adicional. La factura final puede alcanzar varios miles de euros, una cantidad que Cespedosa subraya que es completamente evitable con una planificación adecuada antes de firmar nada.

La solución es simple pero requiere atención desde el principio. La escritura de compraventa y el préstamo hipotecario deben recoger fielmente la proporción económica que cada miembro de la pareja realmente aporta. Si uno contribuye con más capital, la titularidad debe ajustarse a esa realidad: un 60-40 %, un 70-30 %, o el porcentaje que corresponda. Solo cuando la titularidad del inmueble coincide exactamente con el porcentaje aportado se minimiza el riesgo de futuros conflictos con la Administración Tributaria. Los especialistas insisten en que este es un aspecto fundamental que conviene tener claro desde el principio, antes de que la ilusión de comprar juntos se convierta en un problema legal y financiero.

Si compráis dos, tanto la compraventa como la hipoteca deben coincidir con el porcentaje aportado por cada uno
— Montse Cespedosa, especialista en finanzas
Hacienda podría entender que es una donación encubierta y venirte una buena complementaria
— Montse Cespedosa
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