En un momento en que la inteligencia artificial avanza más rápido que la capacidad de los gobiernos para comprenderla, Alex Karp, CEO de Palantir Technologies, propone que la responsabilidad moral debe nacer dentro de las propias empresas antes de que llegue cualquier regulador. Su argumento no es una defensa del libre mercado sin restricciones, sino una advertencia sobre los límites del conocimiento: si quienes entienden la IA están todos en nómina de alguna empresa, la pregunta de en quién confiar se vuelve tan urgente como la tecnología misma. Este debate, que comparte con voces como la de