Las pruebas PISA 2025 revelan que el deterioro en lectura y matemáticas no es un accidente reciente ni un efecto exclusivo de la pandemia, sino una tendencia que lleva años acumulándose en silencio. Lo que se erosiona no es la capacidad de leer palabras, sino la de sostener la atención, razonar con profundidad y conectar ideas complejas — precisamente las facultades que definen el pensamiento crítico. Detrás de este retroceso convergen los dispositivos que fragmentan la atención, una inteligencia artificial que puede sustituir el esfuerzo en lugar de potenciarlo, y aulas que en muchos países a