En las primeras horas del martes, el espacio aéreo de Lituania fue violado por un dron no identificado sobre la región de Kaunas, y cazas italianos de la OTAN lo derribaron antes de que pudiera avanzar más. El incidente, que activó alertas civiles desde Kaunas hasta Vilna, no es un hecho aislado: es el eco más reciente de una tensión que se extiende desde los campos de batalla de Ucrania hasta las fronteras orientales de la Alianza Atlántica. El presidente Nauseda lo dijo sin rodeos: la vigilancia no es una opción, sino la condición misma de la soberanía en esta parte de Europa.