Castellón, provincia cuya identidad agraria ha estado ligada durante generaciones a la mandarina y la clementina, atraviesa una contracción exportadora que no es accidental sino estructural: entre septiembre de 2025 y junio de 2026, sus envíos de pequeños cítricos cayeron un 21%, reflejo simultáneo del envejecimiento de sus campos y del avance imparable de competidores como Sudáfrica y Turquía en los mercados europeos. Lo que se pierde no es solo volumen —54.451 toneladas menos— sino también precio y cuota, señales de que la provincia está cediendo terreno en un mercado que ya no le pertenece