En Madrid, una encuesta encargada por el laboratorio Lilly a casi dos mil participantes revela que casi la mitad de quienes viven con obesidad no reconoce su propia condición, aunque la mayoría acepta que el exceso de peso daña la salud. Esta brecha entre el saber colectivo y el reconocimiento personal habla de algo más profundo que la ignorancia: habla del estigma, de la culpa interiorizada y de un sistema sanitario que aún no trata la obesidad con la misma seriedad que otras enfermedades crónicas. Mientras millones de personas acumulan riesgos cardiovasculares, metabólicos y mentales sin sab
Casi la mitad de personas con obesidad no reconoce padecer la enfermedad, según estudio de Lilly
La culpa paraliza completamente cualquier tipo de intención y tratamiento
¿Por qué es importante que las personas reconozcan que tienen obesidad si ya saben que el exceso de peso afecta su salud?
Porque el reconocimiento cambia todo. Si no la ves como enfermedad, la tratas como un fracaso personal. Eso genera culpa, y la culpa paraliza el tratamiento.
Pero el estudio dice que el 60% sí considera que la obesidad es una enfermedad. ¿Entonces cuál es exactamente la brecha?
La brecha es entre saber que es enfermedad en teoría y reconocer que tú personalmente la padeces. Son dos cosas distintas.
¿Y qué cambia si se reconoce como enfermedad crónica en el sistema de salud?
Todo. Significa que entra en protocolos de seguimiento, que los médicos la tratan como diabetes o hipertensión, que hay recursos asignados.
El estudio menciona que solo uno de cada nueve pacientes tiene su IMC en la historia clínica. ¿Eso es un problema de los pacientes o del sistema?
Del sistema. Si el sistema no registra el dato, no puede tratar la enfermedad. Es un fallo administrativo que tiene consecuencias reales.
¿Qué rol juega el estigma en todo esto?
El estigma hace que los pacientes no busquen ayuda y que los médicos no la ofrezcan con la misma urgencia que otras enfermedades crónicas.
El estudio es de Lilly, una farmacéutica. ¿Hay un interés comercial en medicalizar la obesidad?
Posiblemente. Pero eso no invalida el dato: la obesidad tiene 200 complicaciones asociadas. Eso es ciencia, no marketing.
El Pulso
- Solo el 56% de las personas con obesidad reconoce padecerla, aunque el 76% admite que el exceso de peso perjudica la salud — una contradicción que deja a millones sin buscar tratamiento.
- El cardiólogo José Abellán alerta que la enfermedad 'no da síntomas', lo que permite que el daño cardiovascular, metabólico y cerebral avance en silencio durante años.
- La psicóloga Alicia González advierte que la culpa paraliza cualquier intento de tratamiento, mientras que dos de cada tres pacientes se creen únicos responsables de su condición.
- Solo uno de cada nueve pacientes tiene su índice de masa corporal registrado en su historia clínica, evidenciando que el sistema sanitario tampoco toma la enfermedad en serio.
- Expertos y la asociación de pacientes coinciden: el estigma persiste incluso entre profesionales de salud, retrasando diagnósticos y bloqueando el acceso a un abordaje integral y multidisciplinario.
En Madrid, una encuesta encargada por el laboratorio Lilly a casi dos mil participantes revela que casi la mitad de quienes viven con obesidad no reconoce su propia condición, aunque la mayoría acepta que el exceso de peso daña la salud. Esta brecha entre el saber colectivo y el reconocimiento personal habla de algo más profundo que la ignorancia: habla del estigma, de la culpa interiorizada y de un sistema sanitario que aún no trata la obesidad con la misma seriedad que otras enfermedades crónicas. Mientras millones de personas acumulan riesgos cardiovasculares, metabólicos y mentales sin saberlo, los expertos advierten que el primer acto terapéutico es, quizás, nombrar la enfermedad.
En Madrid, la farmacéutica Lilly presentó los resultados preliminares de una encuesta realizada por IPSOS a 1.700 pacientes y 200 médicos de Atención Primaria, enmarcada en su campaña 'Razones de Peso'. El hallazgo más perturbador: casi la mitad de las personas con un índice de masa corporal igual o superior a 30 no reconoce tener obesidad. Solo el 56% es consciente de su condición, aunque el 76% acepta que el exceso de peso afecta a la salud y el 60% considera la obesidad una enfermedad real.
Esta paradoja no es solo estadística. El cardiólogo José Abellán describió el impacto de la enfermedad como 'tremendo y apabullante': acelera el envejecimiento cardiovascular, sobrecarga el páncreas, eleva el riesgo de diabetes, ictus e infarto, y lo hace en silencio, sin síntomas que alerten al paciente. Mientras tanto, solo uno de cada nueve pacientes tiene su índice de masa corporal integrado en su historia clínica, señal de que el sistema sanitario también mira hacia otro lado.
A la dimensión física se suma la psicológica. La psicóloga Alicia González explicó que la culpa 'paraliza completamente cualquier intención de tratamiento', y que los trastornos mentales y la obesidad se retroalimentan en un ciclo difícil de romper. La enfermera Esther Gómez añadió un dato revelador: el 48% de los médicos de Atención Primaria cree de antemano que el paciente no cumplirá con las recomendaciones, una actitud que reproduce el estigma en lugar de combatirlo.
Federico Luis, presidente de la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad, señaló que la falta de reconocimiento de la enfermedad persiste incluso entre profesionales sanitarios. Aunque el 86% de los médicos encuestados equipara la obesidad con cualquier otra patología crónica, en la práctica la dejan en segundo plano. Para Teresa Millán, directora de Asuntos Corporativos de Lilly, el primer paso es identificar a quienes padecen la enfermedad y tratarlos como lo que son: pacientes crónicos que merecen un abordaje integral, multidisciplinario y libre de estigma.
En Madrid, Teresa Millán, directora de Asuntos Corporativos de la farmacéutica Lilly para España y Portugal, presentó hallazgos que revelan una brecha profunda entre la realidad médica y la percepción personal: casi la mitad de las personas diagnosticadas con obesidad no reconoce que padece la enfermedad. Solo el 56 por ciento de quienes tienen un índice de masa corporal igual o superior a 30 es consciente de su condición, según datos preliminares de la Encuesta de Percepción Social y Médica de la Obesidad, realizada por IPSOS entre 1.700 pacientes y 200 médicos de Atención Primaria.
El estudio, enmarcado en la campaña "Razones de Peso" del laboratorio, expone un problema que Millán calificó como uno de los grandes desafíos sanitarios del siglo XXI. En España, el 50 por ciento de la población tiene sobrepeso y el 20 por ciento padece obesidad. La enfermedad se caracteriza por ser compleja, multifactorial y crónica, con más de 200 complicaciones asociadas que requieren tratamiento y prevención para reducir su impacto. Sin embargo, existe una paradoja en la percepción: aunque solo el 56 por ciento reconoce tener obesidad, el 76 por ciento de los pacientes cree que el exceso de peso afecta a la salud, y el 60 por ciento considera que la obesidad es efectivamente una enfermedad.
Los datos revelan que el 33 por ciento identifica factores biológicos como causa principal de la patología, mientras que el 26 por ciento considera que el propio organismo puede frenar los esfuerzos para perder peso. Particularmente significativo es que el 38 por ciento percibe la obesidad como una enfermedad crónica difícil de controlar únicamente mediante cambios en los hábitos de vida. Este reconocimiento contrasta con una realidad clínica preocupante: solo uno de cada nueve pacientes tiene su índice de masa corporal integrado en su historia clínica.
Los expertos convocados por Lilly advirtieron sobre las complicaciones que acompañan a la obesidad. El cardiólogo José Abellán describió el impacto como "tremendo y apabullante", explicando que la enfermedad no solo sobrecarga articulaciones y desempeño muscular, sino que acelera el envejecimiento prematuro del sistema cardiovascular. El páncreas se ve obligado a lidiar con más peso, acelerando el riesgo de resistencia a insulina y diabetes. Además, se producen cambios en el cerebro que pueden derivar en ictus, y las arterias coronarias se sobrecargan, aumentando el riesgo de infarto. La enfermedad, señaló Abellán, "no da síntomas", por lo que las personas no son conscientes de que están aumentando el riesgo de complicaciones muy importantes.
A las complicaciones físicas se suman las mentales. La psicóloga Alicia González explicó que "la culpa paraliza completamente cualquier tipo de intención y tratamiento", y que los trastornos de salud mental y la obesidad se retroalimentan. La enfermera Esther Gómez señaló un dato alarmante: el 48 por ciento de los médicos de Atención Primaria cree que el paciente no va a cumplir con las recomendaciones de hábitos de vida saludable. Gómez cuestionó quién es realmente el culpable, destacando que dos de cada tres pacientes creen que ellos son responsables de su condición.
Millán expresó preocupación por el estigma asociado a la enfermedad y enfatizó que es "muy importante eliminarlo". La obesidad debe tratarse de forma integral y diversa, requiriendo trabajo en equipo que incluya intervención médica, enfermera, psicológica, nutricionista y de actividad física. El nutricionista Aitor Sánchez subrayó que es necesario "atender al entorno de las personas" y "adaptar la alimentación, la actividad física y el mensaje", ya que quienes padecen obesidad "no tienen el mismo apetito ni la misma saciedad, y no responden de la misma manera a la nutrición".
Federico Luis, presidente de la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad, explicó que existe una "falta de reconocimiento de la obesidad como enfermedad" y un estigma que persiste incluso entre algunos profesionales sanitarios. Aunque el 86 por ciento de los médicos coinciden en equiparar la obesidad con cualquier otra patología crónica, en la práctica dejan su abordaje en segundo plano. Millán concluyó que el primer paso es "identificar la población con la patología" y "hacer algo diferente" para atender las barreras que encuentran los pacientes "para ser tratados como enfermos crónicos". La realidad es que la obesidad sigue sin considerarse como una enfermedad crónica por la mayoría de los profesionales sanitarios, a pesar de su prevalencia y sus graves consecuencias.
Citas Notables
La obesidad hay que tratarla de forma integral y diversa, trabajando en equipo y no individualmente, con intervención médica, enfermera, psicológica, nutricionista y de actividad física— Teresa Millán, directora de Asuntos Corporativos de Lilly España y Portugal
Existe una falta de reconocimiento de la obesidad como enfermedad y un estigma asociado, que se produce incluso por parte de algunos sanitarios— Federico Luis, presidente de la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad