En España, casi la mitad de quienes padecen migraña transitan por el sistema sanitario sin que nadie les ponga nombre a su sufrimiento, a pesar de que la mayoría busca ayuda médica cada año. La paradoja es profunda: la medicina dispone hoy de tratamientos específicos y eficaces —los antagonistas del CGRP— capaces de devolver la vida a dos de cada tres pacientes, pero el diagnóstico, que es puramente clínico y no requiere tecnología alguna, sigue sin producirse. Lo que separa a estos pacientes de una vida mejor no es la ciencia, sino la percepción: la tendencia histórica a restar importancia a
Casi la mitad de pacientes con migraña no reciben diagnóstico adecuado en España
Los médicos tenemos mucha culpa de que la migraña no se diagnostique
¿Por qué crees que los médicos no están diagnosticando la migraña si el 80% de los pacientes ya está yendo al consultorio?
Porque durante años se ha visto como algo casi inevitable, especialmente en familias donde la madre o la abuela también la padecían. Los médicos no han interiorizado cuánto daña realmente la calidad de vida. No mata, no causa ictus, así que se prioriza otras enfermedades.
Pero espera, ¿el estudio dice que el 80% consultó en el último año o que consultó específicamente por migraña? Porque hay una diferencia entre ir al médico por cualquier razón y ir porque tienes migraña.
Es una buena pregunta. El estudio dice que consultaron al médico de atención primaria, pero no especifica si fue por la migraña o por otras razones.
¿Y qué pasa con los nuevos medicamentos? ¿Están realmente disponibles para todos?
Los antagonistas del CGRP funcionan en dos de cada tres pacientes y se inyectan mensualmente. Pronto habrá versión oral. Pero primero necesitas el diagnóstico.
Dos de cada tres es bueno, pero ¿qué pasa con el tercio que no responde? ¿El estudio dice algo sobre eso?
No, el estudio se enfoca en la falta de diagnóstico, no en los fracasos del tratamiento.
¿Entonces el primer paso es que los médicos aprendan a reconocer la migraña?
Exactamente. El diagnóstico es puramente clínico: dolor intenso, intolerancia a luz y ruido, náuseas. No necesitas máquinas, solo escuchar al paciente.
¿Y eso significa que cualquier médico de atención primaria podría hacerlo?
En teoría sí. Pero como dice el doctor Pascual, los médicos no hemos interiorizado la importancia de la enfermedad.
¿Cuál es el costo real para un paciente sin diagnóstico?
Algunos toman analgésicos a diario, lo que cronifica la migraña. Otros dejan de trabajar, de viajar, de vivir normalmente por miedo a una crisis.
¿El estudio cuantifica cuántos pacientes están en esa situación de dependencia de analgésicos?
No, el estudio se enfoca en el infradiagnóstico. Esos números sobre el impacto real vienen del relato del doctor Pascual sobre lo que ve en su práctica clínica.
El Pulso
- El 44% de los pacientes con migraña en España sale de la consulta médica sin diagnóstico, aunque el 80% acude al médico al menos una vez al año buscando respuestas.
- Sin identificación correcta, muchos caen en un ciclo destructivo: consumen analgésicos a diario, lo que cronifica la enfermedad y los atrapa aún más profundamente en el dolor.
- La vida entera se reorganiza alrededor del miedo a la próxima crisis: se cancelan viajes, cenas y compromisos laborales, y hasta el 2% de las mujeres en España vive con migraña crónica.
- Los antagonistas del CGRP —anticuerpos monoclonales descritos como 'misiles dirigidos'— ya funcionan en dos de cada tres pacientes y pronto estarán disponibles en formato oral, ampliando el acceso.
- El diagnóstico no exige escáneres ni resonancias: es clínico, basado en síntomas reconocibles, y el principal obstáculo es que los médicos aún no han interiorizado cuánto incapacita realmente esta enfermedad.
En España, casi la mitad de quienes padecen migraña transitan por el sistema sanitario sin que nadie les ponga nombre a su sufrimiento, a pesar de que la mayoría busca ayuda médica cada año. La paradoja es profunda: la medicina dispone hoy de tratamientos específicos y eficaces —los antagonistas del CGRP— capaces de devolver la vida a dos de cada tres pacientes, pero el diagnóstico, que es puramente clínico y no requiere tecnología alguna, sigue sin producirse. Lo que separa a estos pacientes de una vida mejor no es la ciencia, sino la percepción: la tendencia histórica a restar importancia a un dolor que, silenciosamente, lo reorganiza todo.
En España, casi la mitad de las personas con migraña nunca recibe un diagnóstico correcto. Un estudio presentado por Lilly en la Sociedad Española de Neurología lo confirma: el 44% de estos pacientes permanece sin identificación adecuada, pese a que el 80% acudió al médico al menos una vez en el último año. El doctor Julio Pascual, jefe de Neurología del Hospital Marqués de Valdecilla, es directo: "Los médicos tenemos mucha culpa". El problema, explica, es que los profesionales sanitarios no han interiorizado cuánto afecta la migraña a la calidad de vida. Históricamente tratada como un simple dolor de cabeza, la enfermedad ha sido sistemáticamente subestimada.
Las consecuencias para los pacientes son severas. Las crisis de dolor intenso, acompañadas de náuseas, vómitos e intolerancia a la luz y al ruido, obligan a pedir bajas laborales y a reorganizar la vida social. Muchos caen en un ciclo peligroso: consumen analgésicos a diario, lo que paradójicamente cronifica la migraña. Incluso entre crisis, el miedo a que aparezca una nueva lleva a evitar viajes, salidas y actividades cotidianas. En España, hasta el 2% de las mujeres cumple criterios de migraña crónica.
Lo que ha transformado el panorama es la identificación del CGRP, el péptido responsable del dolor. Los fármacos que lo neutralizan —anticuerpos monoclonales inyectables de administración mensual— devuelven la calidad de vida al 66% de los pacientes. En pocos meses estarán disponibles también en formato oral. Y el diagnóstico que abre la puerta a estos tratamientos no requiere tecnología: es puramente clínico, basado en síntomas característicos que cualquier médico puede reconocer.
Pascual también desmonta un malentendido frecuente: los pacientes no tienen culpa de sus crisis. La migraña tiene base genética, aunque factores como el sueño irregular, el sedentarismo o el sobrepeso influyen en su frecuencia. El panorama es claro: la medicina tiene hoy herramientas para devolver una vida normal a estos pacientes. Cerrar la brecha entre lo que es posible y lo que ocurre en la consulta depende, sobre todo, de que los médicos reconozcan la migraña como la enfermedad incapacitante que realmente es.
En España, casi la mitad de las personas que sufren migraña nunca reciben un diagnóstico correcto. Así lo reveló un estudio presentado recientemente por la farmacéutica Lilly en la reunión anual de la Sociedad Española de Neurología: el 44% de los pacientes con esta enfermedad permanece sin identificación adecuada, a pesar de que los médicos tienen ahora herramientas más efectivas que nunca para tratarla.
Lo paradójico es que la mayoría de estos pacientes sí busca ayuda médica. Según el mismo estudio, el 80% de quienes padecen migraña acudió al menos una vez en el último año a su médico de atención primaria, muchos en más de una ocasión. Sin embargo, uno de cada dos se marchó sin un diagnóstico claro. El doctor Julio Pascual, jefe del servicio de Neurología del Hospital Marqués de Valdecilla de Santander y uno de los autores del trabajo, es directo al señalar la responsabilidad: "Los médicos tenemos mucha culpa". La razón, explica, es que los profesionales sanitarios no han interiorizado cuánto afecta realmente la migraña a la calidad de vida de quien la padece. Aunque la enfermedad no es mortal ni causa accidentes cerebrovasculares, los médicos tienden a priorizar otras condiciones y a restarle importancia a un dolor de cabeza que, históricamente, se ha visto como algo casi natural, especialmente porque la migraña tiene un componente genético fuerte.
Esta falta de diagnóstico tiene consecuencias devastadoras para los pacientes. Muchos experimentan crisis de dolor intenso acompañadas de náuseas y vómitos, a menudo un día sí y otro no, lo que les obliga a pedir bajas laborales y a reorganizar completamente su vida social. Algunos se ven atrapados en un ciclo peligroso: consumen analgésicos prácticamente a diario para controlar el dolor, lo que paradójicamente cronifica la migraña aún más, generando lo que se conoce como migraña crónica por abuso de medicamentos. Incluso cuando no están en medio de una crisis, estos pacientes viven con miedo constante a que una se presente, lo que los lleva a evitar viajes, cenas fuera y otras actividades cotidianas. En España, hasta el 2% de las mujeres cumple criterios de migraña crónica, lo que subraya cómo esta enfermedad afecta de manera desproporcionada a la población femenina.
Lo que ha cambiado en los últimos años es que ahora existe tratamiento específico y efectivo. Durante décadas, los médicos carecían de opciones farmacológicas diseñadas específicamente para la migraña. Pero en la última década, los investigadores identificaron la molécula responsable del dolor: un péptido llamado CGRP. Una vez conocido el culpable, fue posible diseñar fármacos que lo neutralizan. Los antagonistas del CGRP son anticuerpos monoclonales, descritos por Pascual como "misiles dirigidos" que anulan la elevación de este péptido. Se administran mediante inyección mensual y funcionan bien: en dos de cada tres pacientes devuelven la calidad de vida. Dentro de pocos meses, estarán disponibles también en forma oral, lo que ampliará aún más el acceso a estos tratamientos.
Lo irónico es que el diagnóstico en sí es sencillo. No requiere escáneres ni resonancias magnéticas. Es puramente clínico: identificar si el paciente presenta dolor de cabeza intenso, intolerancia a la luz y al ruido, y síntomas digestivos como náuseas y vómitos. Hasta un tercio de los pacientes experimenta un "aura" antes de la crisis, síntomas visuales o neurológicos como adormecimiento de parte del cuerpo. Con estos criterios claros, un médico puede hacer el diagnóstico y prescribir el tratamiento adecuado.
Pascual también aclara un malentendido importante: los pacientes no tienen culpa de sus crisis. La migraña es una enfermedad genéticamente determinada, así que si la tienes, tendrás episodios sin importar tus hábitos. Dicho esto, ciertos factores sí influyen en la frecuencia: el ciclo de sueño es especialmente relevante, tanto dormir demasiado como muy poco puede desencadenar una crisis, lo que explica por qué muchos pacientes sufren episodios los fines de semana. El ejercicio físico reduce la frecuencia de migrañas, mientras que el sobrepeso aumenta el riesgo de que se cronifiquen. Respecto a los alimentos, la investigación ha mostrado que ninguno causa migraña directamente, aunque mantener una dieta regular sin ayunos prolongados ayuda, ya que la hipoglucemia es un desencadenante importante. Algunos pacientes notan relación con alimentos específicos, en cuyo caso pueden evitarlos, pero esto no es generalizable.
El panorama es claro: existe una brecha entre lo que la medicina puede ofrecer hoy y lo que realmente se está diagnosticando y tratando. Mientras los pacientes siguen sufriendo en silencio, los médicos disponen de herramientas revolucionarias que podrían devolverles una vida normal. Cerrar esa brecha depende de que los profesionales sanitarios reconozcan la migraña como lo que es: una enfermedad incapacitante que merece atención, diagnóstico y tratamiento.
Citas Notables
Los médicos no hemos interiorizado la disminución en calidad de vida que da la migraña. Es verdad que no te mata, pero parece que no estamos prestando a la migraña toda la atención que merece.— Doctor Julio Pascual, jefe del servicio de Neurología del Hospital Marqués de Valdecilla
Muchos pacientes pasan por un auténtico infierno. Tienen este dolor de cabeza un día sí y otro no, tienen problemas en el trabajo, tienen que pedir bajas, y muchos se ven obligados a consumir analgésicos prácticamente a diario.— Doctor Julio Pascual