Carlos Latre: «Tras la cancelación de Babylon Show, me di cuenta de que tengo muy pocos amigos en televisión»

Al final uno se tiene a sí mismo y el cariño de la gente
Latre reflexiona sobre lo que aprendió tras perder su programa y descubrir que tenía pocos amigos en televisión.
Mark

¿Qué fue lo que más te sorprendió cuando todo se derrumbó?

Mimi

La crueldad. Yo siempre actúo desde la buena fe, desde el amor y el humor. Pero descubrí que compañeros cercanos se convirtieron de repente en enemigos. Y eso duele.

Luke

Pero espera—¿cuántos compañeros específicamente? El artículo dice que descubriste que tienes pocos amigos en televisión, pero no sabemos si eso significa tres personas o treinta.

Mark

¿Crees que doce programas fue realmente poco tiempo, o es que el formato simplemente no funcionaba?

Mimi

Requería paciencia. En el teatro me costó veinticinco años ser primera espada. Estoy convencido de que se habría asentado. Pero la televisión hoy no da esa oportunidad.

Luke

Aunque hay que decir que Antena 3 aguantó dos años en el desierto antes de encontrar su identidad. Así que la paciencia existe en algunos lugares. ¿Por qué Mediaset no la tuvo?

Mark

¿Fue culpa tuya o del sistema?

Mimi

Ambas cosas. Yo fui demasiado blanquito, demasiado educado. Pecé de confianza y tibieza. Pero también Mediaset estaba enfrascada en sus propias decisiones, en el lío donde estaba metida. Dijeron: Latre ya está cubierto.

Luke

Eso es importante: estuvo atado por contrato a Got Talent desde el primer día. No pudo intentar nada más. Eso no es solo su fracaso; es una decisión empresarial que lo paralizó.

Mark

¿Cómo se vive estar esperando una oportunidad que nunca llega?

Mimi

Es estar en tierra de nadie. Pero por suerte, eso ya no pasa en redes ni en mi teatro, donde hago lo que creo conveniente. La vida interior ha sido mucho más intensa que la exterior.

Luke

Aunque hay que notar que eso es un privilegio. No todos tienen teatro propio ni redes con audiencia. Para otros, estar atados sin oportunidades es simplemente estar parados.

Mark

¿Cambió tu forma de ver la televisión?

Mimi

Creo que la televisión está enferma. Falta apuesta, falta paciencia, falta creatividad. Todo parece una copia porque en teoría funciona. Pero la gente está harta.

Luke

Aunque también dice que nunca ha visto tanta creatividad en chavales y en las redes. Así que la creatividad existe; solo que no en los grandes canales. Eso es un dato importante.

Mark

¿Volvería a intentarlo?

Mimi

Volvería a Tu cara me suena cada día. Es el programa de mi vida, donde más feliz he sido. Pero ahora estoy donde quiero estar y donde soy feliz. No voy a forzar nada.

Luke

Eso es interesante: dice que no volvería a Babylon Show, pero sí a Tu cara me suena. Así que no es que rechace la televisión; es que rechaza ciertos espacios. Eso es más matizado que lo que el titular sugiere.

  • Babylon Show duró 12 emisiones en Telecinco en 2024
  • Latre abandonó Antena 3 para presentar el programa propio
  • Permaneció atado a Mediaset por contrato hasta el verano de 2025
  • Regresó a El hormiguero con Pablo Motos en 2026
  • Produce 60 eventos de empresa al año y dicta másters en comunicación

Latre reconoce que fue demasiado ingenuo y poco transgresor en Babylon Show, admitiendo que pecó de confianza y tibieza en un medio que requiere mayor agresividad. El fracaso le hizo descubrir que tiene pocos amigos en televisión, pero también le permitió perder el ego y darse cuenta de que lo importante es gustarse a uno mismo.

El humorista Carlos Latre habla sobre la cancelación de su programa Babylon Show tras solo 12 emisiones y su regreso a El hormiguero, reflexionando sobre lecciones aprendidas y la falta de empatía en televisión.

Carlos Latre tenía 47 años cuando decidió abandonar Antena 3 en 2024 para convertirse en presentador de su propio programa. Babylon Show llegó a Telecinco con la promesa de entretenimiento puro y sin ataduras, pero duró apenas doce noches antes de desaparecer de la parrilla. Hasta el verano siguiente, el imitador más conocido de España permaneció vinculado a Mediaset por contrato, atrapado en una especie de limbo profesional mientras su antiguo hogar, El hormiguero, seguía adelante sin él, y La revuelta emergía como un fenómeno nuevo en la competencia.

Ahora de regreso junto a Pablo Motos, Latre reflexiona sobre aquellos meses como los "peores y mejores" de su vida. Reconoce que fue ingenuo al llegar a Telecinco, que no sabía nada de cómo funcionaba ese espacio. El programa evolucionó en esas doce emisiones, dice, pero requería paciencia, algo que la televisión moderna parece no ofrecer. En el teatro le costó veinticinco años convertirse en primera espada; ahora lleva cinco giras. Está convencido de que Babylon Show se habría asentado si hubiera tenido tiempo. No pudo ser.

La autocrítica es severa. Admite que fue demasiado blanquito, demasiado educado, demasiado poco transgresor para un medio que hoy funciona con agresividad y descaro. Broncano y muchos de los contenidos de El hormiguero lo demuestran: funciona mojarse. Pecó de confianza y de tibieza. Pero lo que más le sorprendió fue la crueldad que llegó después, la exposición sin filtro. Compañeros cercanos se convirtieron de repente en enemigos. Descubrió que tenía muy pocos amigos en televisión, algo que le dolió profundamente porque siempre ha actuado desde la buena fe, desde el amor y el humor.

Lo que se le fue en ese periplo fue el ego. Al final, dice, uno se tiene a sí mismo y el cariño de la gente. El público en la calle seguía respondiendo. Sabía lo que hacía bien y que, estuviera donde estuviera—en una red social, en un teatro—podía continuar. Ni cuando va tan bien es tan importante ni cuando va mal tampoco. El contexto importaba, claro: los éxitos y fracasos son una base, pero después vienen millones de circunstancias. Pidió paciencia, aguantar hasta febrero, pero el tiempo no llegó a darle la razón.

Durante esos meses de contrato con Mediaset, estuvo atado. Trabajó con Ana Rosa porque su relación era buenísima, pero Got Talent estaba firmado desde el primer día y nunca pudo hacer nada más. Mediaset estaba enfrascada en sus propias decisiones, en el lío donde estaba metida. Dijeron: Latre ya está cubierto. Pero él hubiera querido hacer millones de pruebas, porque una mala experiencia se suple con una buena. Tenían Cuatro, Energy y muchas posibilidades. Estuvo esperando a que le dieran una oportunidad. Por suerte, eso ya no pasa en redes ni en su teatro, donde hace lo que cree conveniente.

Ahora su vida es una locura multidisciplinada. Produce sesenta eventos de empresa al año, ayudó a Álvaro Morte y Eduard Fernández en Anatomía de un instante, está aterrizando formación con dos másters en comunicación de liderazgo e influencia positiva y en entretenimiento. Enseña a ponerse en la piel de los demás, a empatizar, a hacer mímesis. Su capacidad es más de observación que de imitación: en un estudio descubrió que es treinta por ciento más observador que la media. Tiene TDAH diagnosticado psiquiátricamente, es altamente sensible, tiene altas capacidades. Para lo bueno, increíble; para lo malo, malísimo.

Sobre la televisión actual, dice que hay poca empatía, pero somos muy pocos en un espacio donde muchos quieren entrar. Se suman muchos intereses y se vuelve una selección cruel, de las más crueles en salud mental y emocional. Todos los que están en la tele tienen una piedra y necesitan estar muy centrados en sí mismos. Respecto a las críticas por imitar a Sánchez y Zapatero, ha dejado claro que imita a todos, de todos los colores, de todas las ideas, pero sobre todo con humor. Un humorista tiene que ser capaz de hacer todo el abanico, crítico con todo. Nunca se ha decantado ni pronunciado en lo político. Le parece preocupante que el foco esté en un humorista. En esas dos semanas lo han amenazado de muerte, le han dicho barbaridades, lo han etiquetado, y un ministro se dedica a hacer tuits de los personajes que tiene que hacer.

La gente está muy quemada, dice. España era un país de cachondeo, de reírse de todo y con todo. Hoy, si no estás de acuerdo o haces un mal chiste, ¿hay que meterlo en prisión como al rapero? ¿O denunciarlo como a Quequé? El humor depende de quién te escuche y el límite no tiene que existir, solo la libertad de apagar la tele. Esto solo es cachondeo. Ha habido un viaje interior mucho más intenso que el externo: calma, descanso, autoconocimiento. Lo más importante es estar bien dentro. Nadie es tan cruel como uno mismo. Ha estado en la mierda, y de ahí el único camino es hacia dentro. Es un Latre maduro que se conoce y no tiene miedo a desnudarse. Siempre se ha camuflado en un personaje, maquillaje o peluca, y Latre también era un personaje. Lo importante es gustarte cuando te vas a la cama. Hoy solo está donde quiere estar y donde es feliz.

Pecé de confianza y tibieza en la televisión actual. A lo mejor fui demasiado blanquito
— Carlos Latre, sobre su autocrítica de Babylon Show
Me di cuenta de que tengo muy pocos amigos en televisión. Es duro, pero en aquel periplo se me fue el ego
— Carlos Latre, reflexionando sobre el fracaso del programa
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