Durante generaciones, el café ha cargado con la sombra de la sospecha médica, pero la ciencia cardiovascular comienza a reescribir esa historia. El cardiólogo Aurelio Rojas, apoyándose en el consenso de la American Heart Association, señala que el consumo regular y moderado de café filtrado reduce de forma medible el riesgo de infarto, ictus y diabetes tipo 2. Como tantas cosas en la vida, la clave no está en la sustancia sino en la dosis y en la forma: el beneficio existe, pero tiene sus condiciones.