Las enfermedades cardiovasculares causan el 30% de muertes globales, pero muchas son prevenibles actuando sobre factores de riesgo modificables desde edades tempranas. El calor extremo del verano requiere ajustes en medicación para pacientes cardiovasculares, y nuevos marcadores como la lipoproteína A merecen mayor atención diagnóstica.
Cardiólogo: la prevención cardiovascular debe comenzar a los 40 años, no esperar síntomas
El corazón tiene memoria y cuanto más tiempo pasa expuesto, mayor será el riesgo
¿Por qué cree que la gente espera a tener síntomas para actuar? Parece que todos sabemos que el colesterol es malo, pero seguimos sin hacer nada.
Porque los síntomas no llegan. La hipertensión no duele. El colesterol alto no se siente. El daño ocurre en silencio durante años, y cuando finalmente aparece un síntoma, ya es demasiado tarde. La gente de 40 años se siente bien, así que cree que está bien.
Pero entonces, ¿cómo convence a alguien de que cambie si no siente nada?
Ese es el verdadero reto. No es un problema de información. Todos sabemos que fumar es malo. El problema es que la prevención requiere disciplina hoy para evitar algo que podría no pasar hasta dentro de veinte años. Es difícil competir con eso.
¿Y el ejercicio de fuerza? Eso parece ser algo nuevo en las recomendaciones.
No es nuevo, es que durante décadas solo hablamos de correr, de cardio. Pero el músculo es como un órgano protector. Cuanta más masa muscular tienes, mejor maneja tu cuerpo la glucosa, menos inflamación tienes. Es una herramienta de prevención que estaba ahí todo el tiempo.
¿Qué pasa con esa lipoproteína A que menciona? Parece que casi nadie la conoce.
Una de cada cinco personas tiene niveles altos. Es genética, no cambia con dieta ni ejercicio. Medirla una vez en la vida sería suficiente. Pero no hay medicamentos para tratarla todavía, así que muchos médicos ni siquiera la miden. Es un marcador infradiagnosticado.
¿Y en Galicia, con una población tan envejecida, cómo cambia el enfoque?
Cambia todo. Ya no tratas una enfermedad. Tratas a una persona que toma diez medicamentos, que ha tenido caídas, que está frágil. Los síntomas clásicos desaparecen. Un infarto puede parecer solo cansancio. Tienes que pensar en todo.
O Pulso
- Las enfermedades cardiovasculares causan el 30% de todas las muertes globales según la OMS
- Una de cada cinco personas tiene niveles elevados de lipoproteína A, un marcador de riesgo infradiagnosticado
- Rodríguez recomienda cinco pilares de prevención: conocer el estado cardiovascular, no fumar, alimentación y ejercicio sostenible, dormir bien y gestionar el estrés
Las enfermedades cardiovasculares causan el 30% de muertes globales, pero muchas son prevenibles actuando sobre factores de riesgo modificables desde edades tempranas. El calor extremo del verano requiere ajustes en medicación para pacientes cardiovasculares, y nuevos marcadores como la lipoproteína A merecen mayor atención diagnóstica.
El cardiólogo Moisés Rodríguez advierte que la prevención de enfermedades cardiovasculares debe comenzar décadas antes del primer evento, enfatizando que personas de 40 años deben controlar factores de riesgo modificables como colesterol, presión arterial y hábitos de vida.
Las enfermedades del corazón matan a una de cada tres personas en el mundo. Esa cifra, del 30 por ciento según la Organización Mundial de la Salud, no es un número abstracto en las consultas de cardiología. Es el peso que lleva el doctor Moisés Rodríguez, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Ourense, cada vez que atiende a un paciente que llega demasiado tarde.
Lo que lo preocupa no es que la enfermedad cardiovascular sea letal. Lo que lo preocupa es que la mayoría de esos infartos, esos accidentes cerebrovasculares, esa insuficiencia cardíaca que destruye vidas, se podrían haber evitado. No con magia. Con atención. Con decisiones tomadas a los 40 años, no a los 60 cuando ya el daño está hecho.
Este verano, mientras Europa se sofocaba bajo temperaturas récord, Rodríguez vio llegar a pacientes con problemas que parecían nuevos pero que en realidad eran viejos problemas amplificados por el calor. Cuando la temperatura sube, el cuerpo ordena a los vasos sanguíneos que se dilaten para perder calor. La piel se llena de sangre. El sudor corre. Se pierden electrolitos. El volumen de sangre que circula disminuye. Y el corazón, ese músculo que late sin descanso, tiene que trabajar más fuerte para mantener la circulación. En una persona joven y sana, el cuerpo compensa sin problema. En una persona mayor, en alguien con hipertensión, ese esfuerzo adicional puede ser demasiado. Los mareos llegan. Los desmayos también. A veces hay que ajustar la medicación, pero eso debe hacerlo un médico, no el paciente por su cuenta.
Pero el calor es solo el síntoma de verano. El verdadero problema es más profundo. Rodríguez habla del colesterol como si fuera un personaje en una novela que todos conocen pero que sigue sorprendiendo. Durante años se pensó que el colesterol LDL era el único villano. Ahora sabemos que hay otro: la lipoproteína A, una partícula que se parece al colesterol pero que tiene propiedades aún más peligrosas. Se acumula en las paredes de los vasos y forma coágulos. Una de cada cinco personas tiene niveles elevados de esta lipoproteína. Y a diferencia del colesterol normal, no baja con dieta ni con ejercicio. Es genética. Es para toda la vida. Medirla una sola vez en la vida sería suficiente, pero casi nadie lo hace.
La hipertensión es otro fantasma silencioso. Se la llama el asesino silencioso porque daña el corazón, el cerebro, los riñones durante años sin que la persona sienta nada. Muchas personas no saben que tienen presión alta porque se sienten bien. Eso es precisamente lo peligroso.
El estrés también aparece en la conversación, pero Rodríguez es cuidadoso aquí. No es que el estrés cause infartos de forma directa. Lo que pasa es más complicado. El estrés crónico intenso aumenta la frecuencia cardíaca, sube la presión, libera adrenalina y cortisol, genera inflamación. Pero además, cuando las personas están estresadas, fuman más, beben más, comen peor, duermen mal. El estrés no es solo un factor biológico. Es un catalizador de malos hábitos.
Galicia envejece. La población gallega está entre las más envejecidas de Europa. Eso significa que los cardiólogos ya no atienden solo a personas con una enfermedad. Atienden a personas frágiles, con múltiples enfermedades crónicas, tomando diez medicamentos al día. Los síntomas clásicos desaparecen. Un infarto puede presentarse como cansancio, sin dolor en el pecho. El diagnóstico se vuelve más difícil. Pero el mensaje de Rodríguez es claro: no es tarde para prevenir.
A alguien de 40 años que quiera proteger su corazón para las décadas que vienen, Rodríguez le daría cinco instrucciones. Primero, conocer los números: colesterol, presión, glucosa, peso. Segundo, no fumar. Si tuviera que elegir una sola medida preventiva, sería esa. Tercero, comer bien y moverse, no durante unos meses sino de forma sostenible todo el año. Frutas, verduras, ejercicio moderado. Cuarto, dormir bien y aprender a gestionar el estrés. Quinto, y esto es lo que muchos olvidan, hacer ejercicio de fuerza dos veces por semana. Durante años se habló solo de cardio. Ahora sabemos que la fuerza es cardioprotectora. El músculo es protector del corazón. Aumenta la masa muscular, mejora cómo el cuerpo maneja la glucosa, reduce la grasa visceral, disminuye la inflamación. No hace falta levantar pesos enormes. Bandas elásticas, el propio peso corporal, dos o tres veces por semana. Eso es suficiente.
Lo que Rodríguez intenta decir, una y otra vez, es que el corazón tiene memoria. Cuanto más tiempo pasa expuesto a factores de riesgo, mayor será el daño años después. Muchas personas de 40 años se sienten demasiado jóvenes para preocuparse por la hipertensión. Pero es ahora, precisamente ahora, cuando hay que prevenir. Décadas antes del primer evento. Eso es lo que separa a los que sobreviven de los que no.
Citações Notáveis
La prevención empieza décadas antes del primer evento cardiovascular— Doctor Moisés Rodríguez, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Ourense
Si tuviera que elegir una sola medida preventiva sería dejar de fumar— Doctor Moisés Rodríguez