Cardióloga: tratar pronto hipertensión y diabetes en menopausia reduce riesgo cardiovascular

Identificar y tratar pronto la hipertensión puede modificar muy importante el riesgo
La cardióloga subraya que la intervención temprana en factores de riesgo modificables es clave durante la menopausia.
Mark

¿Por qué la menopausia acelera específicamente la aterosclerosis si no es la causa directa?

Mimi

Los estrógenos protegen las arterias de múltiples formas: mantienen el colesterol bajo, regulan la presión arterial, protegen la pared vascular. Cuando descienden, todos esos mecanismos fallan al mismo tiempo. Es como si se quitaran varios frenos simultáneamente.

Luke

Pero la doctora dice que la aterosclerosis comienza años antes. ¿Cuántos años antes? ¿Hay datos sobre cuándo empieza realmente el proceso?

Mark

¿Significa eso que una mujer sin factores de riesgo no debería preocuparse?

Mimi

No exactamente. Incluso una mujer sana puede desarrollar aterosclerosis. Pero el riesgo es mucho mayor si ya tiene hipertensión, diabetes u obesidad cuando llega la menopausia.

Luke

La doctora menciona que el síndrome de ovario poliquístico o la preeclampsia aumentan el riesgo posterior. ¿Hay estudios que cuantifiquen cuánto aumentan? ¿Es un 20% más, un 50% más?

Mark

¿Por qué muchas mujeres no se dan cuenta de que tienen aterosclerosis?

Mimi

Porque no duele. La enfermedad avanza silenciosamente durante años. Solo cuando las arterias están muy obstruidas aparecen síntomas como el dolor en el pecho o la falta de aire.

Luke

Pero la doctora también dice que las mujeres pueden tener un infarto con síntomas "menos típicos". ¿Cuáles son exactamente los síntomas típicos versus los atípicos? ¿Hay datos sobre cuántas mujeres se pierden diagnósticos por eso?

Mark

¿La terapia hormonal ayuda o daña?

Mimi

No está indicada para prevenir enfermedad cardiovascular. Su propósito es aliviar síntomas como los sofocos. En mujeres seleccionadas adecuadamente, puede usarse, pero siempre tras evaluar riesgos y beneficios individuales.

Luke

La doctora dice "adecuadamente seleccionadas". ¿Quién decide eso? ¿Hay criterios claros o depende del criterio del médico? Y ¿qué dice la evidencia actual sobre el riesgo cardiovascular de la terapia hormonal?

Mark

¿Cuál es el primer paso que debería dar una mujer en la menopausia?

Mimi

Conocer sus números: presión arterial, colesterol, glucosa, peso. Muchas veces estos factores no producen síntomas, así que sin medirlos no sabes que existen.

Luke

¿Con qué frecuencia debería hacerse estas mediciones? La doctora dice que es "individual", pero ¿hay recomendaciones estándar de las sociedades de cardiología?

  • La disminución de estrógenos durante la menopausia acelera la aterosclerosis al afectar colesterol, presión arterial y distribución de grasa corporal
  • Las mujeres con hipertensión, diabetes, colesterol elevado u obesidad preexistentes enfrentan mayor riesgo cardiovascular tras la menopausia
  • La aterosclerosis puede progresar durante años sin síntomas; cuando aparecen, pueden ser atípicos en mujeres
  • Se recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada más ejercicios de fuerza
  • La terapia hormonal de la menopausia no debe indicarse para prevenir enfermedad cardiovascular, solo para aliviar síntomas menopáusicos

La menopausia no causa aterosclerosis, pero la bajada de estrógenos acelera su progresión al afectar el colesterol, presión arterial y distribución de grasa corporal. Las mujeres con factores de riesgo preexistentes como hipertensión, diabetes u obesidad enfrentan mayor riesgo cardiovascular tras la menopausia.

La cardióloga Carolina Ortiz explica cómo la disminución de estrógenos durante la menopausia acelera la aterosclerosis y el riesgo cardiovascular, enfatizando la importancia del diagnóstico temprano y el tratamiento de factores de riesgo modificables.

Cuando una mujer entra en la menopausia, su cuerpo experimenta transformaciones que van mucho más allá de los sofocos y el insomnio. Bajo la superficie, en las arterias, ocurren cambios silenciosos que pueden determinar su salud cardiovascular durante décadas. La doctora Carolina Ortiz Cortés, cardióloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón de Madrid y coordinadora de la Unidad de Insuficiencia Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología, explica que la disminución de estrógenos desencadena una cascada de alteraciones metabólicas que aceleran la aterosclerosis, la enfermedad en la que se acumulan grasa y colesterol en las paredes arteriales.

Los estrógenos protegen el sistema cardiovascular de formas que la mayoría de las mujeres desconoce. Cuando descienden durante la menopausia, el colesterol LDL —el llamado colesterol "malo"— tiende a aumentar. La presión arterial se eleva. La capacidad del cuerpo para procesar glucosa se deteriora. Y la grasa corporal se redistribuye, acumulándose especialmente alrededor del abdomen y los órganos internos, una grasa visceral que amplifica la inflamación y el riesgo cardiovascular. Simultáneamente, las paredes arteriales pierden la protección que les proporcionaban los estrógenos: la inflamación aumenta, la capacidad de los vasos para dilatarse disminuye, y el colesterol se deposita con mayor facilidad en las arterias. La aterosclerosis, que es un proceso que comienza años antes, progresa entonces con mayor rapidez.

No todas las mujeres enfrentan el mismo riesgo. Aquellas que llegan a la menopausia con factores de riesgo preexistentes —hipertensión, colesterol elevado, diabetes, obesidad o tabaquismo— tienen probabilidades significativamente mayores de desarrollar enfermedad cardiovascular. También corren mayor riesgo las mujeres con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz, así como aquellas con historias reproductivas complicadas: síndrome de ovario poliquístico, preeclampsia durante el embarazo, diabetes gestacional o menopausia prematura. Estos antecedentes no son meros datos históricos; son indicadores de vulnerabilidad vascular que persisten años después.

Lo insidioso de la aterosclerosis es que avanza sin avisar. Una mujer puede vivir años con arterias progresivamente obstruidas sin experimentar ningún síntoma. Cuando finalmente aparecen, pueden ser sutiles: dolor u opresión en el pecho con el esfuerzo, falta de aire desproporcionada, una reducción notable en la capacidad para hacer ejercicio, o dolor en las piernas al caminar que cesa al detenerse. Las mujeres, además, pueden sufrir un infarto con síntomas atípicos: una falta de aire repentina, sudoración, palpitaciones, mareos, náuseas o un malestar intenso acompañado de dolor que se irradia hacia la espalda, el cuello o la mandíbula. Estos síntomas requieren evaluación urgente, pero muchas mujeres los minimizan o los atribuyen a la menopausia misma.

Por eso la prevención es la estrategia más eficaz. La llegada de la menopausia es el momento ideal para hacer una evaluación cardiovascular completa: medir la presión arterial, analizar el perfil lipídico, evaluar la glucosa y la hemoglobina glicosilada, valorar el peso y la presencia de obesidad abdominal, e investigar el historial de tabaquismo, actividad física y antecedentes familiares. En mujeres sanas con resultados normales, no es necesario realizar pruebas cardiológicas complejas de forma periódica; los controles pueden integrarse en las revisiones habituales. Pero si aparecen hipertensión, colesterol elevado, diabetes u otros factores de riesgo, el seguimiento debe ser más estrecho y personalizado.

La dieta y el ejercicio son dos de las intervenciones más poderosas disponibles. Un patrón alimentario mediterráneo —rico en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, pescado, frutos secos y aceite de oliva, y bajo en alimentos ultraprocesados— ayuda a controlar el colesterol, la presión arterial, el peso y la glucosa. El ejercicio regular, con al menos 150 minutos semanales de actividad moderada más ejercicios de fuerza, beneficia directamente los vasos sanguíneos y el metabolismo. El sueño también importa: dormir mal de forma sostenida se asocia con mayor riesgo de hipertensión, obesidad, alteraciones metabólicas y enfermedad cardiovascular. La apnea obstructiva del sueño, frecuente en mujeres menopáusicas, también aumenta significativamente el riesgo cardiovascular, pero tiene tratamiento eficaz si se identifica.

Respecto a la terapia hormonal de la menopausia, Ortiz es clara: no debe indicarse para prevenir infartos o ictus. Su propósito es aliviar síntomas menopáusicos como los sofocos cuando afectan significativamente la calidad de vida. En mujeres adecuadamente seleccionadas —especialmente menores de 60 años o en los primeros años tras la menopausia y sin contraindicaciones— puede utilizarse tras una evaluación individual de beneficios y riesgos.

Si una mujer acaba de entrar en la menopausia y quiere proteger sus arterias, Ortiz ofrece cinco recomendaciones concretas: primero, conocer sus cifras de índice de masa corporal, presión arterial, colesterol y glucosa, porque estos factores a menudo no producen síntomas. Segundo, no fumar, probablemente la decisión con mayor impacto en el riesgo cardiovascular. Tercero, mantener una alimentación mediterránea y prestar atención no solo al peso sino también a la acumulación de grasa abdominal. Cuarto, hacer ejercicio regular combinando actividad aeróbica con ejercicios de fuerza. Y quinto, aprovechar la menopausia como una oportunidad para revisar la salud cardiovascular sin esperar a que aparezcan síntomas. Identificar y tratar pronto la hipertensión, el colesterol elevado o la diabetes puede modificar de forma muy importante el riesgo cardiovascular de los años siguientes.

La menopausia no provoca por sí sola la enfermedad, pero coincide con una etapa en la que se producen cambios metabólicos y vasculares que pueden acelerar su progresión
— Dra. Carolina Ortiz Cortés, cardióloga
Identificar y tratar pronto la hipertensión, el colesterol elevado o la diabetes puede modificar de forma muy importante el riesgo cardiovascular de los siguientes años
— Dra. Carolina Ortiz Cortés
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