Más de tres horas de caos en calle 13 por protestas contra carril de bicicletas

Cientos de conductores y transportistas fueron afectados en sus labores, con esperas de más de tres horas que impidieron el cumplimiento de entregas y actividades comerciales.
Aquí hacen lo que quieren con el país y con los trabajadores
Un transportista de carga pesada expresó su frustración al verse impedido de cumplir sus entregas durante el bloqueo.

En el umbral entre la ciudad que fue y la ciudad que se quiere construir, la Calle 13 de Bogotá se detuvo el viernes 11 de diciembre. Transportistas y conductores bloquearon durante más de tres horas una de las principales arterias de la capital para rechazar la instalación de un carril exclusivo para bicicletas, medida que la alcaldía implementó en nombre del transporte sostenible pero que, para quienes dependen de esa vía para trabajar, llegó como una carga más sobre un camino ya deteriorado. El conflicto no era solo sobre un carril: era sobre quién tiene voz cuando una ciudad decide transformarse.

  • Operarios de Movilidad Bogotá atravesaron sus motocicletas en la calzada y sellaron el paso con cinta amarilla, convirtiendo una vía de conexión regional en un callejón sin salida.
  • Conductores de carga pesada, taxis y vehículos particulares permanecieron varados más de tres horas, con entregas incumplidas y jornadas laborales trastocadas sin previo aviso.
  • Un tractomulero con destino a una bodega en Funza resumió el malestar colectivo: las decisiones sobre la ciudad se sienten tomadas sin consultar a quienes viven de sus vías.
  • La administración distrital ofreció la Calle 80 como ruta alterna, una solución práctica que no tocó el fondo del conflicto ni devolvió las horas perdidas.
  • La Personería de Bogotá intervino al mediodía para mediar entre autoridades y manifestantes, reconociendo implícitamente que la tensión era legítima y no podía resolverse solo con autoridad.

La mañana del viernes 11 de diciembre, la Calle 13 de Bogotá —arteria que conecta la capital con Funza, Mosquera, Madrid y Facatativá— se convirtió en un estacionamiento improvisado. Durante más de tres horas, conductores permanecieron detenidos cerca del cruce con la Avenida Ciudad de Cali. No había accidente ni obra: había protesta.

El detonante fue la instalación de un carril exclusivo para bicicletas entre las carreras 114 y 123, decisión de la administración distrital para promover el transporte sostenible. Los bloqueos se concentraron entre las carreras 125 y 135, donde operarios de Movilidad Bogotá cerraron el paso con sus motocicletas y cinta amarilla. Vehículos de carga pesada, taxis y automóviles particulares quedaron atrapados.

Para los transportistas, la medida llegó en el peor momento posible. Un conductor de tractomula con destino a una bodega de Postobón en Funza tuvo que desviarse hacia la Calle 80, sumando tiempo y combustible a su jornada. Su queja sintetizó el sentimiento general: las decisiones sobre la ciudad se toman sin considerar a quienes dependen de esas vías para vivir. El problema, decían, no era solo el carril: era que la Calle 13 ya estaba congestionada y deteriorada antes de la restricción.

La alcaldía recomendó usar la Calle 80 como ruta alterna, pero eso no devolvió las horas perdidas ni resolvió el conflicto de fondo. Al mediodía, la Personería de Bogotá llegó a mediar entre las entidades distritales y los manifestantes, buscando un acuerdo que permitiera avanzar en infraestructura ciclista sin sacrificar la movilidad vehicular. Era un reconocimiento tácito de que la tensión era real.

Lo que quedó flotando sobre la Calle 13 fue una pregunta sin respuesta fácil: ¿cómo transforma una ciudad su infraestructura sin dejar atrás a quienes ya dependen de ella?

La mañana del viernes 11 de diciembre, la Calle 13 de Bogotá —la principal arteria que conecta la capital con municipios vecinos como Funza, Mosquera, Madrid y Facatativá— se convirtió en un estacionamiento improvisado. Durante más de tres horas, conductores permanecieron detenidos en el cruce con la Avenida Ciudad de Cali, sin poder avanzar. No había accidente. No había obra en construcción. Había protesta.

Lo que detuvo el tránsito fue el rechazo de transportistas y conductores a una decisión tomada por la administración distrital: la instalación de un carril exclusivo para bicicletas entre las carreras 114 y 123 de esa misma vía. Los bloqueos se concentraron entre las carreras 125 y 135, donde operarios de Movilidad Bogotá atravesaron sus motocicletas en la calzada y cerraron el paso con cinta amarilla. La medida, pensada para promover el transporte sostenible en la ciudad, generó una reacción que paralizó el movimiento de vehículos de carga pesada, taxis y automóviles particulares.

Para los transportistas, la decisión llegó en el peor momento posible. Un conductor de tractomula que se dirigía a una bodega de Postobón en Funza expresó su frustración a los medios: estaban trabajando, cumpliendo entregas, y de repente la vía quedó cerrada. Tuvo que desviarse hacia la Avenida Ciudad de Cali y luego hacia la Calle 80, añadiendo tiempo y combustible a su jornada. Su queja capturó el sentimiento general: la sensación de que las decisiones sobre la ciudad se tomaban sin considerar a quienes dependían de esas vías para vivir. "Aquí hacen lo que quieren con el país y con los trabajadores", dijo.

El problema, según los manifestantes, no era solo el carril de bicicletas en sí. Era el contexto. La Calle 13 ya estaba congestionada. Ya tenía huecos. Ya era difícil de transitar. Añadir una restricción a una vía deteriorada parecía, desde su perspectiva, empeorar las cosas en lugar de mejorarlas. Los conductores argumentaban que la medida había colapsado la movilidad en una de las principales entradas y salidas de Bogotá, afectando no solo su trabajo sino también el flujo general de la ciudad.

La administración distrital respondió con una recomendación práctica: quienes necesitaban salir de la ciudad o transportar carga debían usar la Calle 80 como ruta alterna. Pero eso no resolvía el problema de fondo. Cientos de personas perdieron horas esperando, incapaces de cumplir sus labores. El comercio se vio afectado. Las entregas se retrasaron. La frustración creció.

Alrededor del mediodía, cuando el bloqueo llevaba varias horas, la Personería de Bogotá llegó al lugar. Su objetivo era claro: generar diálogo entre las entidades distritales y los manifestantes, intentar encontrar un acuerdo que permitiera implementar infraestructura para bicicletas sin sacrificar la movilidad vehicular. Era un reconocimiento implícito de que el conflicto era real, que no podía simplemente ignorarse o dispersarse con autoridad.

Lo que quedó en el aire era una pregunta más amplia: ¿cómo construye una ciudad infraestructura para nuevas formas de transporte sin dejar atrás a quienes ya dependen de las vías existentes? La respuesta no era simple, y el viernes en la Calle 13 quedó claro que tampoco podía imponerse sin consecuencias.

Estamos trabajando, hermano, por qué cierran esta vaina. Aquí hacen lo quieren con el país y con los trabajadores
— Conductor de tractomula bloqueado en la vía
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué los transportistas sintieron que esto era un ataque directo a su trabajo?

Model

Porque para ellos la vía no es un símbolo de progreso urbano. Es su herramienta de trabajo. Cuando ves que cierran la calle donde ganas tu dinero, no ves una ciudad que se moderniza. Ves una ciudad que te olvida.

Inventor

¿Pero no es cierto que Bogotá necesita carriles para bicicletas?

Model

Completamente cierto. El problema es que la ciudad tiene dos velocidades. Una para quienes pueden esperar a que la infraestructura mejore. Otra para quienes no pueden perder tres horas de trabajo.

Inventor

¿Qué hubiera pasado si la alcaldía hubiera consultado primero con los transportistas?

Model

Probablemente seguiría habiendo conflicto. Pero al menos no habría sido una sorpresa que los dejara atrapados. Hay una diferencia entre estar en desacuerdo y sentirse ignorado.

Inventor

¿Crees que la Personería logró algo con su mediación?

Model

Eso depende de si alguien estaba dispuesto a escuchar. La mediación solo funciona cuando ambas partes reconocen que el otro lado tiene un punto válido.

Inventor

¿Cuál es el verdadero conflicto aquí?

Model

Es sobre quién decide cómo se usa el espacio público. Los ciclistas dicen que merecen seguridad. Los transportistas dicen que merecen trabajar. Y la ciudad dice que puede hacer ambas cosas. Pero ese viernes, no pudo.

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