En el estadio Ciudad de Vicente López, una campaña deportiva que había elevado el nombre de Platense en el continente encontró su final entre empujones y banderas robadas. El equipo argentino cayó eliminado de la Copa Libertadores con la frente en alto tras ganar 2-1 en el partido de vuelta, pero perdiendo 3-2 en el global ante Fluminense. Lo que pudo haber sido un cierre honroso se convirtió, en cuestión de minutos, en una imagen de violencia que recuerda cuán frágil es la dignidad colectiva cuando la frustración no encuentra otro cauce que la agresión.
Caos en Vicente López: la barra de Platense opacó su despedida de la Libertadores
Hubo empujones y golpes entre hinchas de ambos equipos durante los disturbios en el estadio.