Los aranceles recíprocos de Trump, pieza central de su política económica, duraron apenas 13 horas antes de ser suspendidos, con excepción de China cuya tarifa subió al 125%. La venta masiva de bonos del Tesoro estadounidenses y una caída de 6,6 billones de dólares en capitalización bursátil en dos días desencadenaron la reversión de la política.
Caos, bonos y capitulación: Trump suspende sus aranceles tras turbulencias financieras
Lo escribimos desde nuestros corazones, no queremos dañar a países innecesariamente
¿Cómo es posible que una política que Trump presentó como central para su presidencia durara apenas 13 horas?
Porque los mercados no esperaron. La caída de 6,6 billones de dólares en capitalización bursátil en dos días fue un lenguaje que Trump no podía ignorar, especialmente cuando sus propios aliados en Wall Street comenzaron a presionar.
Pero él había dicho que sus asesores decían que los aranceles eran innegociables.
Sí, pero eso era la cara pública. Internamente, Bessent y otros estaban tratando de convencerlo de que buscara acuerdos. Lo que rompió la cuerda fue la venta masiva de bonos del Tesoro, que indicaba que el mercado estaba perdiendo confianza en la estabilidad de Estados Unidos.
¿Y la versión de que fue estrategia todo el tiempo?
Eso fue lo que intentaron vender sus colaboradores. Pero Trump se contradijo casi inmediatamente, admitiendo que actuó "más que nada por instinto" y que escribió el comunicado "desde nuestros corazones" esa misma mañana.
¿Qué significa esto para lo que viene después?
Tenemos 90 días de moratoria mientras Trump negocia acuerdos bilaterales. Pero China sigue fuera, con aranceles al 125%. La pregunta real es qué pasa cuando terminen esos 90 días.
¿Crees que volverá a intentarlo?
Es difícil saberlo. Demostró que puede retroceder cuando los mercados lo presionan suficientemente. Pero también dejó a China como un campo de batalla abierto, así que la guerra comercial no terminó, solo se pausó.
Der Puls
- Los aranceles recíprocos duraron 13 horas y 18 minutos antes de ser suspendidos
- La Bolsa de Nueva York perdió 6,6 billones de dólares en capitalización en dos días
- Venta masiva de bonos del Tesoro estadounidense fue el factor decisivo
- China mantiene aranceles al 125%, los más altos de todos los países
- Moratoria de 90 días para negociar acuerdos comerciales bilaterales
Los aranceles recíprocos de Trump, pieza central de su política económica, duraron apenas 13 horas antes de ser suspendidos, con excepción de China cuya tarifa subió al 125%. La venta masiva de bonos del Tesoro estadounidenses y una caída de 6,6 billones de dólares en capitalización bursátil en dos días desencadenaron la reversión de la política.
Trump revirtió su política arancelaria central tras solo 13 horas, suspendiendo los aranceles recíprocos durante 90 días debido a turbulencias bursátiles, caída de bonos del Tesoro y presión de aliados republicanos y Wall Street.
A las 13 horas y 18 minutos de haber entrado en vigor, Donald Trump desmanteló lo que había presentado como la piedra angular de su presidencia: los aranceles recíprocos que prometían reformular el comercio mundial. Fue un colapso tan abrupto como espectacular, consumado en menos de dos días después de que los mercados financieros estadounidenses comenzaran a convulsionar.
Los aranceles habían sido anunciados una semana antes, en lo que Trump denominó el "Día de la Liberación". Entraron en vigor en la madrugada del miércoles, gravando todas las exportaciones hacia Estados Unidos con un mínimo del 10%, con tasas mucho más altas para países específicos: 20% para la Unión Europea y España, 46% para Vietnam, 104% para China tras una escalada mutua de represalias. Era una apuesta radical, una de las promesas centrales de su campaña, presentada como la estrategia para enriquecer nuevamente a Estados Unidos. Pero apenas trece horas después, Trump anunció una moratoria de 90 días, reduciendo los aranceles al 10% para casi todos los países, con la única excepción de China, cuya tarifa se elevó aún más, hasta el 125%.
Lo que sucedió en esas horas fue un caos financiero que obligó al presidente a retroceder. En solo dos días después del anuncio de los aranceles, la Bolsa de Nueva York perdió 6,6 billones de dólares en capitalización de mercado. No era un problema abstracto de Wall Street: millones de estadounidenses tienen sus pensiones invertidas en acciones, y el pánico se propagó rápidamente desde los mercados hacia los círculos políticos y financieros cercanos a Trump. Republicanos del Congreso, donantes poderosos de Wall Street y ejecutivos de alto nivel comenzaron a presionar al presidente para que reconsiderara.
Pero el verdadero punto de quiebre llegó con los bonos del Tesoro estadounidense. Normalmente, estos títulos funcionan como un refugio seguro en tiempos de crisis, un activo que refleja la confianza en la estabilidad de la economía estadounidense. El martes, sin embargo, se desencadenó una venta masiva de estos bonos, una señal inequívoca de que los mercados estaban perdiendo confianza en la solidez a largo plazo de la primera potencia mundial. Esa venta fue lo que finalmente rompió la resistencia de Trump.
La versión oficial que intentaron vender sus colaboradores fue que todo había sido estrategia. Scott Bessent, secretario del Tesoro, afirmó que lo ocurrido era "la estrategia todo el tiempo" y que Trump había logrado "mucha mano en la negociación" con otros países. Stephen Miller, uno de sus asesores más cercanos, proclamó en redes sociales que se estaba presenciando "la más grande estrategia económica maestra por parte de un presidente estadounidense en toda la historia". Pero Trump, incapaz de contenerse ante los micrófonos, desbarató esa narrativa casi de inmediato. Frente a los periodistas, admitió que había actuado "más que nada por instinto". Luego, desde el Despacho Oval, reveló que la decisión de la moratoria la había tomado esa misma mañana junto a Bessent y al secretario de Comercio Howard Lutnick, "sin los abogados". "Lo escribimos desde nuestros corazones", dijo sobre el comunicado que cancelaba los aranceles.
A lo largo del día, Trump dejó escapar la verdadera razón. "Me parecía que la gente estaba un poco fuera de lugar. Se estaban poniendo nerviosos", explicó, usando la palabra "yippy" para describir el estado de agitación que percibía. "La gente estaba con un poco de miedo". Esa confesión revelaba lo que realmente había ocurrido: una ola de pánico que atravesaba los mercados, los aliados políticos y el propio círculo íntimo del presidente. Jamie Dimon, el poderoso CEO de JPMorgan Chase, había advertido esa misma mañana en Fox News sobre el riesgo de recesión. Elon Musk se había enfrentado a gritos con Peter Navarro, el ideólogo de los aranceles, presionando para que se buscaran acuerdos comerciales en lugar de una guerra arancelaria.
Ahora Trump mantiene una moratoria de 90 días durante la cual dice que buscará acuerdos comerciales bilaterales con aproximadamente 75 países que no respondieron con represalias. China permanece fuera de cualquier negociación, con sus aranceles congelados en el 125%. Lo que comenzó como una demostración de poder económico terminó siendo una capitulación ante las realidades de los mercados financieros, dejando sin resolver la pregunta fundamental sobre qué sucederá cuando los 90 días terminen.
Bemerkenswerte Zitate
Actuó más que nada por instinto, no fue una estrategia premeditada— Donald Trump, ante la prensa
La gente estaba un poco fuera de lugar, se estaban poniendo nerviosos, con un poco de miedo— Donald Trump, explicando las razones de la moratoria