En la ciudad de Québec, donde el otoño anticipa las grandes batallas del invierno, Argentina y Canadá disputaron algo más que un partido de básquetbol: jugaron el peso de sus aspiraciones mundialistas. Canadá, con la solidez de quien ya conoce el camino a la cima, extendió su invicto a ocho victorias y se acerca al Mundial 2027, mientras Argentina —brillante por momentos, frágil en los decisivos— cayó al tercer lugar de su grupo cargando además la incertidumbre de la lesión de uno de sus pilares. La derrota no borra la jerarquía mostrada, pero sí recuerda que el talento sin continuidad es una