En un momento que redefine el equilibrio de poder entre vecinos históricos, Canadá ha optado por romper las negociaciones comerciales con Estados Unidos antes que aceptar condiciones que su gobierno y ciudadanía consideran coercitivas. Detrás de la figura de Chrystia Freeland, el país ha elegido la dignidad sobre la conveniencia, apostando a que la firmeza, aunque costosa, construye una posición más sólida que la capitulación. Es una apuesta que recuerda que las naciones, como las personas, a veces definen su carácter precisamente en los momentos en que más tienen que perder.