En un momento en que Washington ejerce presiones sin precedentes sobre su vecino del norte, Canadá ha comenzado a mirar hacia el Atlántico con ojos estratégicos. El acercamiento a la Unión Europea no es una ruptura, sino una búsqueda de equilibrio: la respuesta de una nación que se niega a aceptar que la geografía sea destino. En la historia larga de las alianzas, este giro recuerda que los países, como las personas, encuentran nuevos caminos cuando las puertas conocidas se estrechan.