Dos tercios de todo lo que se exporta va a Estados Unidos
En los primeros cuatro meses de 2026, el arándano peruano —llamado con razón el 'oro azul'— consolidó su lugar en la economía agroexportadora del país con un crecimiento del 40.6% y más de 339 millones de dólares en ventas al exterior. Camposol, con casi una quinta parte del mercado nacional, encarna la paradoja de un sector que crece con fuerza pero que descansa sobre una estructura muy concentrada y una dependencia casi estructural del mercado estadounidense. La historia del arándano peruano es, en el fondo, la historia de un éxito que aún busca su propio equilibrio.
- El sector exportador de arándanos arrancó 2026 con su mayor impulso en años, pero el crecimiento no se distribuye de manera uniforme: cinco empresas controlan más de la mitad de todo lo que sale del país.
- Camposol opera en una categoría propia, moviendo más de 12,500 toneladas y concentrando más del 25% del volumen físico exportado, una ventaja que sus competidores más cercanos no logran replicar.
- En la base del sector, 56 empresas compiten con cuotas menores al 1%, enfrentando limitaciones de escala, financiamiento y acceso a mercados que ponen en duda su sostenibilidad a largo plazo.
- El 67.7% de las exportaciones va a un solo destino —Estados Unidos—, una dependencia que funciona como ancla comercial pero también como vulnerabilidad ante cualquier cambio en la demanda o la política arancelaria norteamericana.
- Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, India y Taiwán emergen como nuevas fronteras de crecimiento, aunque la caída en mercados como Hong Kong y China advierte que la diversificación tiene sus propias fricciones.
El arándano peruano inició 2026 con un crecimiento del 40.6% en exportaciones durante los primeros cuatro meses del año, superando los 339 millones de dólares. Detrás de ese dinamismo, sin embargo, se revela una estructura empresarial muy concentrada: un grupo reducido de agroexportadoras controla más de la mitad del mercado, mientras que Estados Unidos sigue siendo el destino dominante del llamado 'oro azul'.
Camposol lidera el sector sin competencia cercana. La empresa del Grupo DC exportó 62.8 millones de dólares en el período —18.5% del total nacional— y concentró más de una cuarta parte del peso físico exportado, superando las 12,500 toneladas. Agrícola Cerro Prieto y Hortifrut Perú ocuparon el segundo y tercer lugar con 32.5 y 27.5 millones de dólares respectivamente. Junto a Agrovision Perú y Exportadora Frutícola del Sur, estas cinco empresas sumaron más del 50% de toda la oferta exportable del período.
Por debajo de ese círculo de poder, el sector se fragmenta con rapidez. Una segunda línea de exportadores —Agrofutura Company, Blueberries Perú y Agroberries Perú— ha ganado terreno apostando por la especialización y nichos de calidad premium. Más abajo, cerca de 56 empresas operan con cuotas individuales menores al 1%, representando aproximadamente el 75% de todas las agroexportadoras activas. Son firmas medianas y pequeñas que compiten en un mercado cada vez más exigente en escala, logística y capital.
En cuanto a los destinos, Estados Unidos absorbió el 67.7% del valor exportado, con envíos que superaron los 229 millones de dólares. Países Bajos y Reino Unido operan como puertas de entrada al mercado europeo, aunque a distancia considerable. El panorama se completa con señales alentadoras desde Asia —Taiwán e India muestran incrementos sostenidos— y la irrupción de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos como nuevos destinos de alto poder adquisitivo. No obstante, la caída en mercados como Hong Kong y China recuerda que la diversificación tiene sus propias fricciones y que el camino hacia un sector más equilibrado aún está en construcción.
El arándano peruano comenzó 2026 con un impulso notable. En los primeros cuatro meses del año, las exportaciones crecieron 40.6 por ciento y superaron los 339 millones de dólares. Detrás de este crecimiento hay una estructura empresarial muy concentrada: un puñado de agroexportadoras controla más de la mitad de todo lo que sale del país, mientras que Estados Unidos sigue siendo el destino abrumadoramente dominante para lo que la industria llama el "oro azul".
Camposol lidera el sector sin competencia cercana. En el primer cuatrimestre, la empresa del Grupo DC exportó 62.8 millones de dólares en arándanos, lo que representa 18.5 por ciento de todas las exportaciones nacionales. Pero el dominio va más allá del valor en dólares: Camposol concentra más de una cuarta parte del peso total exportado, lo que significa que controla una porción desproporcionada de la oferta física. En volumen puro, la empresa movió más de 12,500 toneladas durante el período.
Las dos empresas que le siguen están muy por debajo. Agrícola Cerro Prieto ocupó el segundo lugar con 32.5 millones de dólares y 9.6 por ciento de cuota. Hortifrut Perú llegó tercera con 27.5 millones de dólares y 8.1 por ciento. Juntas, estas tres compañías acapararon 36.2 por ciento de todas las exportaciones del período. El quinto lugar lo completan Agrovision Perú con 26.7 millones de dólares y 7.9 por ciento de participación, y Exportadora Frutícola del Sur con 22.4 millones de dólares y 6.6 por ciento. Solo estas cinco empresas suman más del 50 por ciento de toda la oferta exportable.
Por debajo de este círculo de poder, el sector se fragmenta rápidamente. Una segunda línea de exportadores —Agrofutura Company, Blueberries Perú y Agroberries Perú— controla entre 3 y 5 por ciento cada una. Estas empresas han ganado terreno en años recientes no por volumen sino por especialización: buscan nichos de calidad premium y ventanas comerciales donde los grandes no siempre llegan primero. Un escalón más abajo operan más de veinte empresas con cuotas individuales por debajo de 2 por ciento. Nombres como Hass Perú, Complejo Agroindustrial Beta y Larama Berries componen este tercer nivel, un segmento que refleja una diversificación real del sector, aunque sus actores todavía luchan contra limitaciones de escala, financiamiento y acceso a mercados.
La fragmentación se vuelve casi total en la base. Según datos de Adex, cerca de 56 empresas participan del negocio con cuotas individuales menores a 1 por ciento, lo que representa aproximadamente 75 por ciento de todas las agroexportadoras activas en el período. La mayoría son medianas y pequeñas firmas que operan en un mercado que exige cada vez más —en escala, en logística, en acceso a capital— y que, sin embargo, siguen apostando.
En cuanto a los destinos, el mapa del arándano peruano tiene un receptor muy claro: Estados Unidos. Entre enero y abril de 2026, el mercado norteamericano absorbió 67.7 por ciento del valor exportado, con envíos que superaron los 229 millones de dólares. Una concentración que confirma la solidez de esa relación comercial pero expone también la dependencia estructural del sector frente a la demanda de un solo destino. Países Bajos aparece en segundo plano con 15.8 por ciento de participación, seguido por Reino Unido con poco más de 6 por ciento. Ambos operan como puertas de entrada al mercado europeo, aunque todavía a una distancia considerable del liderazgo estadounidense.
Más allá de estos tres destinos principales, el panorama se vuelve heterogéneo. Canadá, Taiwán y Brasil registran participaciones menores a 2 por ciento, pero con dinámicas que merecen atención. En el frente asiático, Taiwán e India vienen mostrando incrementos sostenidos en los últimos años. A ese grupo se suma la irrupción de destinos en Medio Oriente —Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos— que comienzan a asomar en la canasta exportadora, señal de que el sector apuesta por mercados de alto poder adquisitivo como siguiente frontera de crecimiento. Sin embargo, no todo es expansión. La caída de mercados como Hong Kong y China recuerda que la diversificación tiene sus propias fricciones: barreras logísticas, presión competitiva internacional y condiciones comerciales que no siempre juegan a favor del exportador peruano.
Notable Quotes
Una concentración que confirma la solidez de esa relación comercial pero expone también la dependencia estructural del sector frente a la demanda de un solo destino— Análisis del sector
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Camposol controla tanto más volumen que valor? Parece desproporcionado.
Porque vende en mayor cantidad pero probablemente a precios más bajos que sus competidores. Las empresas más pequeñas se especializan en nichos premium, donde el precio por tonelada es mucho más alto. Camposol juega un juego de escala.
Entonces los pequeños productores no están perdiendo, solo jugando diferente.
Exacto. Pero con una salvedad: los pequeños todavía batallan con financiamiento y logística. Pueden ganar más por tonelada, pero venden menos toneladas. Es un modelo frágil.
¿Y si Estados Unidos cierra sus puertas? ¿Qué pasa con el sector?
Colapsa. Dos tercios de todo lo que se exporta va allá. Los mercados alternativos existen pero son mucho más pequeños, y algunos como Hong Kong y China ya están cayendo. La diversificación es más un deseo que una realidad.
¿Entonces el crecimiento de 40% es real o es solo que Estados Unidos compró más?
Probablemente ambas cosas. Pero el crecimiento es real en volumen. Lo que no es real es la seguridad. El sector crece, pero está apostando todo a un solo cliente.