En los primeros días de agosto, autoridades camboyanas y la DEA desmantelaron en Phnom Penh y la provincia de Kandal una red financiera del Cártel de Sinaloa que empleaba criptomonedas para mover millones de dólares a través de las fronteras digitales. El hallazgo no es solo el desmantelamiento de una operación delictiva, sino la confirmación de que el crimen organizado transnacional ha dejado de ser un fenómeno regional para convertirse en una arquitectura global que encuentra en el Sudeste Asiático no un destino marginal, sino una pieza central de su infraestructura. Lo que se confiscó en la
Camboya y DEA desmantelan red del Cártel de Sinaloa que lavaba millones en criptomonedas
La región ahora funciona como centro de suministro y gestión financiera
¿Por qué Camboya? ¿Qué hace que este país sea atractivo para el Cártel de Sinaloa?
Camboya ya era un centro de operaciones para grupos criminales chinos. Tiene infraestructura de lavado de dinero, corrupción institucional, y acceso a criptomonedas sin regulación fuerte. Es un lugar donde puedes operar en las sombras.
¿Cómo funciona exactamente el lavado de dinero con criptomonedas?
El dinero del narcotráfico entra en forma de efectivo, se convierte a criptomonedas, se mueve por la red blockchain donde es difícil de rastrear, y luego se convierte de nuevo a dinero fiat en otro país. Es rápido, es global, y los gobiernos todavía están aprendiendo a detectarlo.
¿Qué significa que el Cártel de Sinaloa esté expandiendo operaciones fuera de México?
Significa que ya no es solo un productor de drogas. Es una corporación criminal multinacional. Tiene oficinas de logística en Camboya, proveedores en China, distribuidores en Estados Unidos. Es sofisticado.
¿Qué pasó con los miles de extranjeros en los centros de estafa?
Muchos siguen atrapados. El gobierno camboyano cerró algunos centros, pero la red es profunda. Algunos trabajadores fueron rescatados, otros simplemente desaparecieron del registro. Es un crimen que ocurre en paralelo al narcotráfico.
¿Esto va a cambiar algo?
Esta operación es importante, pero es una gota en el océano. Mientras haya demanda de fentanilo en Estados Unidos y mientras Camboya siga siendo un vacío regulatorio, habrá nuevas redes. Lo que vimos fue el descubrimiento de una célula, no el fin de la operación.
Le Pouls
- La DEA y Camboya ejecutaron redadas en cuatro ubicaciones entre el 1 y el 5 de agosto, incautando $7 millones en criptomonedas, más de 200 kg de drogas y una tonelada de precursores químicos.
- El Cártel de Sinaloa, designado organización terrorista por la administración Trump, ha extendido sus tentáculos financieros hasta el Sudeste Asiático, convirtiendo a Camboya en un nodo de lavado de dinero y logística.
- Miles de trabajadores extranjeros fueron explotados en condiciones de servidumbre dentro de centros de estafa operados por grupos criminales chinos en el mismo territorio donde el cártel lavaba sus ganancias.
- Un informe de la ONU publicado en julio advierte que los cárteles latinoamericanos ya no son simples proveedores de drogas en la región, sino arquitectos de sistemas financieros criminales de alcance continental.
- Camboya intensifica su respuesta cerrando operaciones de estafa y arrestando a líderes criminales, pero el caso revela que la convergencia entre crimen digital, drogas sintéticas y explotación humana exige una respuesta global coordinada.
En los primeros días de agosto, autoridades camboyanas y la DEA desmantelaron en Phnom Penh y la provincia de Kandal una red financiera del Cártel de Sinaloa que empleaba criptomonedas para mover millones de dólares a través de las fronteras digitales. El hallazgo no es solo el desmantelamiento de una operación delictiva, sino la confirmación de que el crimen organizado transnacional ha dejado de ser un fenómeno regional para convertirse en una arquitectura global que encuentra en el Sudeste Asiático no un destino marginal, sino una pieza central de su infraestructura. Lo que se confiscó en laboratorios y billeteras digitales es también un espejo de las grietas que el mundo moderno aún no ha sabido cerrar.
Una operación conjunta entre autoridades camboyanas y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos desmanteló en los primeros días de agosto una red de lavado de dinero vinculada al Cártel de Sinaloa, que utilizaba criptomonedas para mover millones de dólares a través de fronteras digitales prácticamente invisibles. Meas Vyrith, secretario general de la autoridad antidroga de Camboya, confirmó la incautación de aproximadamente $7 millones en activos digitales, además de laboratorios, bodegas, más de 200 kilogramos de drogas ilegales y más de una tonelada de precursores químicos. Los operativos se ejecutaron entre el 1 y el 5 de agosto en cuatro puntos de Phnom Penh y la provincia de Kandal.
El Cártel de Sinaloa, que la administración Trump ha designado organización terrorista extranjera, es el principal productor de fentanilo en el mundo: obtiene precursores de China, fabrica el opioide en México y lo trafica hacia el norte. Pero lo descubierto en Camboya revela una expansión deliberada: el cártel ya no solo mueve droga, sino que construye infraestructura financiera y logística en el Sudeste Asiático.
Camboya cargaba ya con una sombra propia: durante años fue escenario de enormes centros de estafa operados por grupos criminales chinos, donde miles de trabajadores extranjeros fueron retenidos en condiciones cercanas a la esclavitud mientras defraudaban a víctimas en todo el mundo. El gobierno camboyano ha intensificado recientemente su respuesta, cerrando esas operaciones y arrestando a presuntos líderes.
Un informe de la ONU publicado en julio documenta cómo los cárteles latinoamericanos están ahora integrados en el Sudeste Asiático no como simples proveedores de sustancias, sino como gestores de sistemas financieros regionales. Lo hallado en Phnom Penh y Kandal no es una anomalía aislada: es evidencia de una reorganización profunda del crimen global, que trata al Sudeste Asiático como infraestructura esencial, no como mercado periférico.
A joint operation between Cambodian authorities and the U.S. Drug Enforcement Administration has dismantled a money-laundering network tied to Mexico's Sinaloa Cartel, one that moved millions through cryptocurrency. The discovery, announced Friday by officials from both countries, reveals how international criminal organizations are adapting their financial operations to exploit digital currencies and the regulatory gaps that surround them.
Meas Vyrith, secretary general of Cambodia's National Authority for Combating Drugs, told The Associated Press that his office seized approximately $7 million in cryptocurrency linked to the cartel. The same operation, conducted in coordination with the DEA's offices in Phnom Penh and New Jersey, also resulted in multiple arrests and the confiscation of drug laboratories, storage facilities, and significant quantities of contraband. Police recovered more than 200 kilograms of illegal drugs and over one metric ton of precursor chemicals used in their manufacture. Between August 1 and 5, law enforcement teams executed raids at four locations across Phnom Penh and the neighboring province of Kandal.
The Sinaloa Cartel, which the Trump administration has designated a foreign terrorist organization, has become a dominant force in fentanilo production—a synthetic opioid responsible for tens of thousands of overdose deaths annually in the United States. The organization sources precursor chemicals from China and manufactures the drug in Mexico before trafficking it northward. But the cartel's reach now extends far beyond its traditional territory. The discovery in Cambodia signals a deliberate strategy to establish financial and logistical infrastructure across Southeast Asia, moving beyond simple drug supply chains into money management and distribution hubs.
Cambodia itself has long served as a transit zone for methamphetamine originating in the Golden Triangle, where Thailand, Myanmar, and Laos converge. Yet in recent years, the country became something darker: a stronghold for Chinese-led organized crime groups notorious for operating massive scam centers that defrauded people worldwide of billions of dollars while enslaving thousands of foreign workers under conditions approaching servitude. The Cambodian government has recently intensified its crackdown, shuttering scam operations and arresting suspected leaders, including some who had established legitimate financial institutions as fronts.
The Sinaloa Cartel's presence in Cambodia represents a new phase in transnational organized crime. A July report from the United Nations Office on Drugs and Crime documents how Latin American cartels are now embedded across Southeast Asia not merely as drug suppliers but as architects of regional financial systems. The report notes that their involvement "appears to extend beyond the supply of drugs and precursor chemicals, with the region now functioning as a supply center, financial management hub, and logistics platform for multiple Latin American criminal organizations." What authorities uncovered in Phnom Penh and Kandal is not an isolated operation but evidence of a broader reorganization of global criminal enterprise—one that treats Southeast Asia as essential infrastructure rather than a peripheral market.
Citations marquantes
La labor colaborativa entre oficinas de la DEA en Phnom Penh y Nueva Jersey logró descubrir con éxito una red local que lavaba criptomonedas en nombre del Cártel de Sinaloa— Embajada de Estados Unidos
La participación de los cárteles latinoamericanos en el Sudeste Asiático parece ir más allá del suministro de drogas y sustancias químicas precursoras, y la región ahora funciona como un centro de suministro, gestión financiera y logística para múltiples organizaciones criminales latinoamericanas— Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito