En el Chile de agosto de 2026, una encuesta Cadem revela que tres de cada cuatro ciudadanos reprueba al Poder Judicial, y que ocho de cada diez creen que la justicia se inclina ante los poderosos. No se trata solo de estadísticas: es el retrato de una sociedad que ha perdido la fe en la igualdad ante la ley, en un momento en que el país también debate cómo enfrentar el crimen organizado sin sacrificar las libertades que la justicia debería proteger. La confianza, una vez erosionada, tarda generaciones en reconstruirse.