En Chile, una mayoría ciudadana ha enviado una señal que va más allá de la coyuntura legislativa: el 51% de los chilenos considera que el Gobierno debería retirar su proyecto de seguridad y abrir paso a un diálogo político más amplio. La encuesta Cadem, publicada este domingo, no revela un rechazo a la seguridad como valor, sino una evaluación colectiva de que los caminos sin consenso rara vez conducen a soluciones duraderas. Es el pulso de una ciudadanía que, después de meses de estancamiento parlamentario, pide a sus autoridades que aprendan el arte de ceder para construir.