El cerebro femenino no es el mismo después de cada embarazo: se transforma, se reorganiza y lo hace de manera distinta cada vez. Investigadores del Centro Médico Universitario de Ámsterdam han documentado, con precisión neurológica, que el primer embarazo reconfigura las redes de autoconciencia y pensamiento social, mientras que el segundo moldea las redes de atención y percepción sensorial. Este hallazgo, publicado en Nature Communications, no solo amplía nuestra comprensión de la biología femenina, sino que abre caminos concretos para anticipar y tratar la depresión posparto.