En el confín austral del mundo, donde el territorio se adelgaza antes de rendirse al océano, la Municipalidad de Cabo de Hornos ha inaugurado un domo de salud preventiva financiado con $37.361.000 del Gobierno Regional de Magallanes. El gesto reconoce una verdad antigua: que el cuidado del cuerpo y la prevención de la enfermedad no deberían ser privilegios de la proximidad geográfica. Cincuenta personas —escolares, adultos con riesgo cardiovascular, mayores con deterioro funcional— encontrarán ahora en su propia comunidad lo que antes exigía un viaje de cientos de kilómetros.