En un momento en que el mercado automotor chino muestra señales de agotamiento, BYD ha encontrado en el mundo exterior la energía que su tierra natal ya no puede ofrecerle. Por primera vez en su historia, la empresa genera más ingresos fuera de China que dentro, un giro que le permitió recuperar el crecimiento de ganancias tras cinco trimestres de caídas. Esta expansión, sin embargo, no es un triunfo sin sombras: aranceles europeos, controversias laborales y la complejidad de mercados como Japón recuerdan que conquistar el mundo es tan difícil como sostener el hogar.