En los salones de la Asamblea General de la ONU, una disputa que lleva casi dos siglos volvió a encontrar su voz: el primer ministro británico Andy Burnham reafirmó la soberanía del Reino Unido sobre las Islas Malvinas, y el canciller argentino Pablo Quirno respondió invocando la historia de 1833 y el derecho internacional. No es un conflicto nuevo, sino uno que regresa puntualmente al mismo escenario multilateral, recordándonos que algunas heridas territoriales resisten el paso del tiempo y la diplomacia convencional. Lo que se disputó el martes en Nueva York no fue solo un archipiélago en el