Brutales asaltos en La Plata: golpean a comerciante con destornillador durante entradera

Un comerciante de 68 años fue golpeado y amenazado con arma durante el asalto; otro kiosquero recibió cuatro impactos de bala y un policía civil fue agredido al intervenir.
Se tomaron una gaseosa y después me atacaron
El comerciante describe la frialdad de los asaltantes, que saqueaban su casa como si estuvieran en su propia casa.
Mark

¿Por qué estos asaltos son tan violentos? ¿No podrían simplemente entrar, robar y irse?

Mimi

Creo que la violencia es parte de la intimidación. Si el comerciante se asusta lo suficiente, no resiste. Pero en estos casos, algunos intentan defenderse de todas formas.

Luke

Aunque vale notar que en el primer caso, el hombre logró quitarle el destornillador. Eso sugiere que la resistencia es posible, aunque sea peligrosa.

Mark

¿Cómo es que tres personas pueden entrar a una casa sin que nadie las detenga?

Mimi

Operan de madrugada, cuando hay menos movimiento en la calle. Y planifican bien: robaron una escalera, cortaron candados, derritieron una placa. No es improvisado.

Luke

Pero tampoco sabemos si hay vigilancia en la zona, si la policía patrulla regularmente, o si estos delincuentes tienen información previa sobre el lugar. El artículo no lo dice.

Mark

¿Qué pasa con los detenidos?

Mimi

No hay. En ninguno de los dos casos. Eso es lo más preocupante.

Luke

Exacto. Sabemos que las cámaras de seguridad del kiosco captaron todo, así que hay evidencia visual. Pero eso no significa que hayan identificado a los sospechosos o que los hayan capturado.

Mark

¿Por qué un policía civil estaba esperando un colectivo en ese lugar?

Mimi

Estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado, o quizás el lugar correcto. Vio lo que pasaba e intentó ayudar.

Luke

Pero eso también muestra algo: un policía de civil, sin refuerzos, sin comunicación clara con otros efectivos. Cuando intentó intervenir, fue agredido. La seguridad en la calle parece muy frágil.

  • Tres delincuentes escalaron un paredón de 4 metros usando escalera robada para entrar a vivienda-comercio en Villa Elvira a las 3 de la mañana
  • Comerciante de 68 años fue golpeado, amenazado con destornillador y revólver; logró quitarle la herramienta pero los asaltantes escaparon
  • Kiosquero en San Carlos recibió cuatro impactos de bala hace dos semanas; policía civil fue agredido al intervenir
  • No hay detenidos en ninguno de los dos casos

Tres delincuentes escalaron un paredón de 4 metros usando escalera robada para entrar a la vivienda-comercio en Villa Elvira cerca de las 3 de la mañana. El comerciante de 68 años fue golpeado, amenazado con destornillador y revólver durante forcejeo; logró quitarle la herramienta pero los asaltantes escaparon con efectivo y mercadería.

Una pareja fue víctima de un brutal asalto en su casa-comercio en La Plata cuando delincuentes ingresaron de madrugada, golpearon al dueño con un destornillador y revólver, y se llevaron dinero y mercadería.

A las tres de la madrugada, en una casa de Villa Elvira que funciona también como almacén, un hombre de 68 años se despertó con ruidos extraños. Lo que encontró al levantarse fue un grupo de al menos tres delincuentes que ya estaban adentro. Habían trepado un paredón de cuatro metros usando una escalera de madera que robaron de una vecina, cortaron un candado y forzaron los accesos internos hasta llegar a la vivienda ubicada en la calle 72 entre 115 y 116.

El comerciante intentó enfrentar a los intrusos y se produjo un forcejeo inmediato. Durante la lucha, se cortó con vidrios rotos que los asaltantes habían dejado en su paso. Pero lo peor estaba por venir. Uno de los delincuentes sacó un destornillador y lo usó para amenazarlo, exigiéndole dinero. En un acto de resistencia, el hombre logró quitarle la herramienta, pero en ese instante el agresor desenfundó un revólver y le apuntó a muy corta distancia.

Mientras el dueño lidiaba con esta amenaza mortal, sus cómplices saqueaban el resto de la casa y el local comercial. Se llevaron efectivo, mercadería, billeteras con documentación y tarjetas. Antes de irse, incluso se tomaron una gaseosa del almacén. El asalto terminó cuando un familiar llegó al domicilio y encontró al hombre herido. Él realizó la denuncia policial, pero hasta ese momento no había detenidos.

El comerciante describió después la precisión del operativo: los asaltantes no solo treparon el paredón, sino que también derritieron una placa para acceder por el quincho. "Se tomaron una gaseosa y después me atacaron", relató a Somos La Plata. "Después me empezaron a pegar", agregó, explicando cómo intentó defenderse con el destornillador que había logrado arrebatarle, aunque "ellos me amenazaban con un revólver".

Este episodio no es aislado en La Plata. Hace dos semanas, en la zona de San Carlos, un kiosquero fue víctima de un asalto aún más brutal. Dos individuos llegaron en una motocicleta Yamaha de baja cilindrada. Uno descendió e ingresó al comercio con intención de robo. El dueño intentó resistirse, lo que desató una reacción violenta: el asaltante sacó un arma y disparó repetidas veces. El kiosquero recibió cuatro impactos de bala, tres atravesaron su cuerpo y uno quedó alojado en su tobillo. Además de los disparos, lo golpearon en la cabeza, dejándolo tendido en el suelo en estado grave.

Un policía vestido de civil que esperaba un colectivo en las inmediaciones vio lo que sucedía e intentó intervenir para socorrer al comerciante. Pero los delincuentes también lo agredieron, golpeándolo en la cabeza durante el forcejeo. El kiosquero debió ser atendido de urgencia por la gravedad de sus heridas. Como en el caso anterior, no hay detenidos.

La ciudad enfrenta una ola de asaltos violentos contra comerciantes. Los delincuentes operan con precisión táctica, reconocen objetivos, planifican accesos, y no dudan en usar armas de fuego o herramientas como armas cuando encuentran resistencia. Los comerciantes, por su parte, están atrapados entre la opción de entregar lo que tienen o arriesgar sus vidas. Algunos intentan defenderse y terminan baleados o golpeados. Otros ceden y aun así son agredidos. La violencia parece no tener lógica más allá de la brutalidad misma.

Se tomaron una gaseosa y después me atacaron. Pasaron por un paredón de cuatro metros, le robaron la escalera a la vecina y así entraron. Cortaron el candado de la reja y hasta derritieron una placa para meterse por el quincho.
— El comerciante de 68 años, en diálogo con Somos La Plata
Después me empezaron a pegar. Intenté defenderme con el mismo objeto que había logrado quitarle a uno, aunque ellos me amenazaban con un revólver.
— El mismo comerciante, describiendo el forcejeo
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